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¿Es posible educar a un gato?

¿Es posible educar a un gato?

Texto: Patricia Lozano

El carácter independiente y solitario del gato no implica que no pueda aprender unas normas de conducta básicas que favorezcan y faciliten la convivencia con los humanos. Estos animales poseen uno de los cerebros más desarrollados de los mamíferos y el hecho de que no se les pueda domesticar de la misma manera que, por ejemplo, a un perro, únicamente se debe a que son cazadores solitarios acostumbrados a vivir sin el apoyo de nadie; por eso no aceptan órdenes.

Los mininos no se reúnen en manadas en las que existe una organización jerárquica; la única excepción es la relación madre-hijo. Sin embargo, no hay que desesperarse. Un gatito que ha tenido un desarrollo normal desde su nacimiento aprende rápido en su nuevo hogar a cuidar su higiene y a respetar los rituales que su dueño establezca con una pizca de paciencia.

El comportamiento del gato adulto dependerá de las condiciones en las que haya pasado sus primeras semanas de vida. Lo fundamental para que el minino se acostumbre sin problemas a una nueva casa es que se haya respetado el periodo natural de destete y que durante este tiempo haya sido manipulado con cariño por los humanos.

Es importante informarse de cómo ha vivido el cachorro estos días para saber de qué manera comportarse con él. Entre la segunda y séptima semana de vida el gatito adquiere los comportamientos necesarios para coexistir con los de su especie. Un ejemplar aislado antes o durante la quinta semana no siempre adquiere una socialización correcta. Por eso es preferible dejarle con sus congéneres al menos hasta este momento en el que los compañeros habituales son la madre y los hermanos con los que sigue teniendo un contacto agradable a pesar del destete. Sin embargo, aunque esto sí garantice que el felino reconocerá a los de su especie, no asegura que vaya a tener tendencia a la vida en grupo o la sociabilidad.

Este es el motivo por el que, en este mismo periodo, es aconsejable que sea manipulado -cogiéndolo en brazos, acariciándolo…- por los humanos ya que así aprenderá a relacionarse con ellos sin dificultad.

En estas edades tempranas el cachorro también aprende las consecuencias de su comportamiento a través de juegos propuestos por la madre en los que participa toda la camada. En la cuarta semana comienzan los mordiscos y las peleas entre los hermanos que se interrumpen a la menor muestra de dolor de cualquiera de los contendientes. Gracias a estos juegos el gato aprende cuándo su mordedura comienza a causar dolor por lo que podrá jugar con sus dueños sin provocar daños.

A las siete semanas, cuando finaliza el destete, el minino abandona los juegos sociales por el juego con objetos. Un buen momento para que los humanos empiecen a jugar con ellos será a las ocho semanas, para seguir favoreciendo su socialización.

En cuanto a la alimentación, es importante saber que a partir de la sexta semana las crías ya pueden ingerir papillas lácteas, purés de verduras y carne picada. Para ayudarle a comer si no lo hace por sí mismo se le puede enseñar a lamer un dedo mojado en la papilla. Los gatitos destetados siguen queriendo mamar a menudo aunque sean rechazados por la madre. Para disuadirlos se pueden untar las mamas con un repelente, evidentemente no tóxico, o con una mezcla de vaselina y quinina. Estos animales son muy fieles a sus hábitos alimenticios por lo que hay que asegurarse de acostumbrarles correctamente cuando se les está preparando para el destete.

NUEVO HOGAR

El fin de semana es el mejor momento para que se produzca la llegada del gato a la que será su casa. La presencia de sus nuevos dueños le facilitará la separación de su camada y le tranquilizará. Es conveniente cogerlo en brazos, mecerlo, acariciarlo y hablarle con cariño aunque siempre respetando su necesidad de dormir durante la mayor parte del día; hay que evitar los gritos, portazos o ruidos excesivos. Entre sueño y sueño el cachorro no dudará en lanzarse a la aventura para investigar el entorno; durante estas excursiones el dueño debe ejercer una vigilancia discreta para evitar accidentes. El momento en el que se asea es el propicio para intentar darle de comer asegurándose de que lo haga en el sitio que se le ha asignado para ello. Después de cada comida no hay que olvidar colocarle en la bandeja de arena destinada a sus necesidades. Esta debe ser lo suficientemente grande y la arena ha de permanecer limpia, ser absorbente y abundante; se le puede animar a escarbar en ella como para enterrar sus excrementos. Su madre ya le habrá enseñado las nociones básicas de higiene por lo que muy pronto se someterá al ritual. El gato es un animal muy limpio que no ensuciará ni su rincón para comer ni el espacio en el que juega o duerme.

El sistema ideal para educar a un animal es el refuerzo positivo y, en esta especie, es el mejor sistema pues un gato al que se le grite, regañe o pegue se volverá desconfiado e incluso agresivo. Siguiendo con su higiene, es fundamental no incurrir en el error de tratar al minino como a un perro. Si un gato no realiza sus necesidades en la bandeja de arena hay que tener paciencia, mantener siempre su cajón limpio y felicitarle cuando lo utilice. Aprenderá mediante el refuerzo y los premios determinados comportamientos pero no dejará de hacer las cosas que molestan a su dueño como el marcado de muebles por medio de arañazos; para esto habrá que recurrir a determinados trucos. A la hora de educar hay que conseguir que el felino asocie los buenos comportamientos con un beneficio. Así, si quiere que acuda cuando le llame, empiece por hacerlo cuando le pone la comida; al acudir dele su alimento y acarícielo. Su mascota asociará su nombre con algo placentero, lo aprenderá rápido y acudirá a su llamada. Tenga en cuenta que debe espaciar el premio, no hace falta que, una vez aprendido el comportamiento, se le ponga la comida o se le dé una golosina; hágalo de vez en cuando. Puede utilizar este método con otros rituales. En cuanto al marcado, como todas las especies territoriales, el gato lo utiliza para señalar su presencia e indicar su estado de ánimo a los posibles visitantes y es el dueño quien debe aprender a limitar estos destrozos.

Hay dos tipos de marcado: por medio de arañazos, más utilizados por las hembras, y urinario, característico de los machos. Los primeros son visuales y olfativos y aparecen en lugares visibles mientras que los segundos son ante todo olfativos y se manifiestan en la época de adolescencia y en periodos de celo. Para evitar los arañazos basta con situar superficies que el gato pueda utilizar para este fin en lugares accesibles. Un trozo de madera frotado con huesos triturados de aceituna será muy atractivo para su mascota. En los objetos que no deba arañar, es muy útil colocar compresas impregnadas con las secreciones de las glándulas situadas en los lados de la cabeza del gato, desde la base de las orejas hasta la barbilla, pues son feromonas que ayudarán al animal a familiarizarse con ellos. Hay quien asegura que rociar al minino con un poco de agua cuando se le sorprenda arañando los muebles o trepando por las cortinas es un buen método pero hay que tener mucho cuidado puesto que si su animal asocia este castigo con usted se volverá desconfiado y, además, esperará a estar solo para llevar a cabo su fechoría. Además de la casa, el hombre también puede ser un territorio para el gato. Aunque aprenden a no morder durante sus juegos infantiles con sus hermanos, hay que enseñarles a tener el mismo comportamiento en sus relaciones con las personas cuya piel es mucho más frágil. Emitir un chillido agudo cuando el gato muerda es suficiente para reproducir el efecto del mordisco sufrido; después, una caricia tranquilizadora acabará con el combate. Otro método puede ser detener el juego y aislar al animal aunque debemos optar siempre por la opción menos traumática. Tampoco debe permitir al cachorro trepar por sus piernas o saltar sobre su hombro puesto que no tiene ninguna gracia cuando lo hace un gato adulto que, además, no sabe diferenciar un pantalón de una media de nailon o una pierna desnuda. Pruebe el mismo sistema: emita un grito, interrumpa la actividad y acaricie a su animal. No caiga en la tentación de dejar que su mascota aprenda comportamientos erróneos. Hay que comenzar con su educación en el momento en que llegue a su nuevo hogar, piense que lo que resulta enternecedor en una cría no lo es tanto cuando el felino es adulto. Muéstrese firme y no cambie las normas una vez establecidas pues el gato se dará cuenta y aprenderá a hacer lo que quiera. Recuerde que lo fundamental es tener paciencia, no se deje vencer por los nervios; no grite, castigue o encierre al animal ni mucho menos le pegue pues así no conseguirá un gato educado sino uno desconfiado, temeroso y agresivo.

Tampoco olvide que su gato aprenderá a educarle a usted. Los mininos son muy listos y su mascota sabrá cómo solicitar su atención, pedirle comida, exigir que le limpie su bandeja de arena o que le abra una puerta. Por lo tanto, durante su domesticación, también hay que saber ponerse en su lugar y tener presente la personalidad del animal. Esté atento a su comportamiento y, si advierte que su mascota no logra aprender las normas básicas o que una vez automatizadas deja de practicarlas, piense que puede sufrir algún problema que debe ser tratado por especialistas.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    607 | Charly - 26/04/2017 @ 19:24:48 (GMT+1)
    Hablar de los gatos da para escribir mucho, solo quiero agregar, que él que dice que no le gustan los gatos, primero queda en la ignorancia, segundo no tienen idea de lo que se pierden, son increíbles, te alegran la vida!!!

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