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Orientales, gatos de mil colores

Orientales, gatos de mil colores

Texto: Patricia Lozano

Primos hermanos del Siamés, los Orientales son gatos activos, vivaces, traviesos e impetuosos. Necesitan atención constante por parte de su dueño al que se sienten muy apegados y con el que son absolutamente posesivos. Juguetones y rebosantes de una energía sin límites, nunca nos permitirán que nos aburramos a su lado pues nos sorprenderán con su capacidad para inventar nuevos pasatiempos y nos darán su opinión sobre todo lo que les parezca que merece ser comentado.

El color de su manto es lo que les ha definido como raza y el gran número de variedades que podemos encontrar ha dado la razón a los primeros criadores que comenzaron buscando gatos de tipo Siamés de colores sólidos.

Tanto el Oriental de Pelo Corto como el Oriental de Pelo Largo se describen como versiones del Siamés que lucen un manto completamente pigmentado que, en el caso del segundo, se presenta semilargo. La historia del Oriental Shorthair, de origen tailandés, se remonta muchos años atrás como prueba la iconografía de numerosos manuscritos procedentes de la ciudad de Ayuthia, capital de Siam entre 1347 y 1767.

Los primeros Siameses se introducen en Europa a finales del siglo XIX y, desde entonces, ya se podían ver en las exposiciones gatos pertenecientes a esta raza con coloración uniforme. A partir de 1920, muchos criadores se empeñan en conseguir variaciones de color y de patrones del Siamés mediante cruces con otras razas lo que trajo como resultado gatos de tipo siamés de colores sólidos y con ojos amarillos o verdes. Sin embargo, el Siamese Cat Club británico, temeroso ante el peligro de que estas intrusiones desvirtuasen la raza, limitó, a finales de esta década, el reconocimiento de Siamés a los ejemplares de ojos azules. Esto provocó que el Oriental pasara al olvido en los países occidentales, en especial en Gran Bretaña, donde cayeron en desgracia. A los ejemplares que no encajaban en las normas se les denominaba Foreing Shorthairs, un término que aún pervive en algunas zonas de Europa.

Volvió a reaparecer en Gran Bretaña en la década de los cincuenta gracias a un grupo de criadores empeñados en encontrar un gato que presentara el tono chocolate del Siamés y del que nacieron, a partir del mestizaje entre Siameses y Europeos, los antepasados del

Oriental chocolate. También parece que algunas variedades azules y negras contaron con seguidores en Alemania antes de la II Guerra Mundial pero en los periodos de guerra y de posguerra los criadores tuvieron tantos problemas para conservar las razas que despertaban interés que descuidaron las que no lo suscitaban.

Un nuevo programa desarrollado por criadores británicos a partir de 1962 supuso un paso más en la selección del Oriental. Con él pretendían obtener gatos de tipo siamés con manto blanco y ojos de color azul intenso y, para ello, utilizaron de nuevo Siameses y Europeos, en esta ocasión blancos. Estos ejemplares, que a diferencia de otros gatos blancos no eran propensos a la sordera, comenzaron a verse en exposiciones en 1965 pero habría que esperar hasta 1977 para que el Governing Council of the Cat Fancy británico (GCCF) les concediera el acceso a la categoría de campeón con el nombre de

Foreing White. En algunas camadas de este programa habían nacido ejemplares no blancos, entre ellos los primeros Habana, inscritos en principio como Chestnut

Brown Foreing; también surgió el lilac sólido que fue aceptado en 1977 por el GCCF como Foreing lilac. Fue en esta época cuando las asociaciones felinas comenzaron a reconocer a los Orientales pigmentados por completo, aunque con nombres diferentes como Oriental en la FIFe u Oriental de Pelo Corto en la CFA.

Posteriormente, algunos criadores comenzaron a trabajar en el desarrollo de gatos de tipo siamés con marcas tabby, reconocidos en 1978 como Oriental Spotted

Tabbies. Otros criadores han obtenido una gama de gatos color humo y punteados después de que del apareamiento espontáneo de un Persa chinchilla con un Siamés chocolate nacieran dos cachorros con sombreado plateado.

En el Reino Unido el GCCF decidió que se usara el término Foreing Shorthair para designar a todos los gatos de pelo corto de tipo siamés de colores sólidos y

Oriental para las variedades con patrones diversos. Sin embargo, poco a poco se tiende hacia la normativa europea y norteamericana donde todas las variedades se consideran propias del Oriental. La raza llegó a Estados Unidos desde Holanda e Inglaterra en los primeros años de la década de los setenta durante la que se consolidó rápidamente.

En su historia reciente destaca el reconocimiento progresivo de un número creciente de variedades y las diferencias entre los criadores británicos y estadounidenses.

Tal y como sucede con el Siamés, los ingleses prefieren un tipo moderadamente oriental mientras que los americanos optan por gatos de un tipo más extremo. Actualmente, el Oriental es muy conocido en todo el mundo y lo encontramos regularmente en las exposiciones.

La historia del Oriental de Pelo Largo es algo más breve pues esta raza deriva de los programas de cría que dieron origen al Balinés. Se trata de un Siamés de pelo semilargo que surgió en 1940 del trabajo de dos criadores del norte de Estados Unidos y fue reconocido en 1969, aunque algunos clubes independientes europeos lo denominan Mandarín o Javanés. Tiene un manto pigmentado por completo y los ojos normalmente verdes, al igual que el Oriental de Pelo Corto. Es una raza poco extendida en Europa y, frecuentemente, se da entre criadores que ya han trabajado con ejemplares de pelo corto.

CARACTERÍSTICAS

Los Orientales presentan similar morfología a la del Siamés: longilínea. De cuerpo alargado y esbelto, tienen la misma anchura en hombros y en caderas. Sus patas, algo más altas las posteriores que las anteriores, son largas y finas con pies pequeños y ovalados.

Son gatos de talla mediana, musculosos, de cuello largo y delgado y con una cola preferiblemente larga, fina y terminada en punta. La cabeza está en armonía con el cuerpo. La cara tiene forma de triángulo isósceles cuyo vértice se sitúa en la punta de la nariz y la base la forma la línea que une ambas orejas. Estas, deben ser grandes, anchas en la base, puntiagudas y estar bien separadas. Estos gatos lucen un perfil recto desde la frente hasta la punta de la nariz, sin protuberancias ni stop. La nariz es alargada y el mentón, suficientemente fuerte; además, el final de ambos tiene que coincidir en el mismo plano vertical. Los ojos, bien separados, tienen forma almendrada y son oblicuos hacia la nariz.

El Oriental de Pelo Corto luce un pelaje muy corto y muy denso, con un pelo fino y satinado. Por su parte, el Oriental de Pelo Largo tiene un pelaje semilargo sedoso, un poco más alargado en las partes declives y en la cola. No debe presentar un subpelo demasiado tupido.

Las formas del cuerpo tienden a redondearse debido a la longitud del pelo, de modo que da la impresión de tener un tipo longilíneo menos acentuado que los ejemplares de pelo corto.

VARIEDADES

Existen un gran número de variedades reconocidas que se clasifican en cinco grandes grupos:

Colores sólidos. Un solo color en todo el cuerpo sin marcas ni rayas. El blanco debe ser puro en su totalidad, sin pelos negros, lo que hace que el gato parezca una figura de porcelana. La trufa debe ser rosa pálido y las plantas de los pies rosa oscuro. Tienen los ojos azules pero los estadounidenses y el Libro de los Orígenes (LO) también aceptan el verde.

La variedad negra o ébano se desarrolló en los años setenta con los apareamientos de Habana con Siameses foca colourpoint pero, en la actualidad, son obligatorios los cruces exclusivamente entre ejemplares negros. El manto tiene que presentar un tono negro azabache, uniforme de la raíz a la punta del pelo, sin tintes rojizos. La trufa es negra y las plantas de los pies son negras o marrones. Los ojos son de color verde esmeralda.

Las camadas de Oriental chocolate y lilac dan como resultado el Oriental azul cuyo manto es de un color azul claro o intermedio, sin manchas ni pelos blancos. La trufa y las plantas de los pies son azules y los ojos, verdes.

En el Oriental rojo el manto es de un color rojo intenso sin marcas tabby que aparecen con frecuencia en esta variedad. Se aceptan los ojos verdes o color cobre aunque se prefieren los primeros. El resto de colores sólidos son chocolate, lilac, canela, chocolate con leche, canela tortuga, fawn —que presenta un tono caramelo— y fawn crema. Estas variedades no pueden tener ningún pelo blanco y las almohadillas y la nariz deben ser del mismo color que el característico del pelaje excepto en el caso de los rojos y cremas, que son de tono rosado. Los ojos lucen un color verde intenso muy límpido aunque distintas asociaciones, como el GCCF o la FIFe, aceptan el cobrizo en las variedades rojo y crema siempre que el color sea puro.

Tortugas. Dibujo jaspeado con un color de base más un crema o un rojizo. El concha de tortuga y el concha chocolate son dos variedades que tienen una combinación de placas de pelo con pigmentos naranjas (con tono rojo o crema) y placas de pelo de color negro y chocolate, respectivamente. El azul crema y el tortuga lila son variaciones genéticas de las dos anteriores y combinan placas crema con placas azules y placas lilac en cada caso. Los ojos son verdes aunque el GCCF y la FIFe aceptan también el cobre. Las almohadillas y la trufa son rosadas o jaspeadas de rosa si el color de las placas no es anaranjado. Generalmente, sólo las hembras pueden presentar estas cuatro variedades.

Humos y sombreados. Son los pelajes con la base del pelo despigmentada. Se dividen en dos: Smoke, en los que cada pelo está despigmentado en un pequeño tramo a partir de la base. Si se sopla, en el pelaje a contrapelo aparece una roseta clara.

Shaded, son los silver o plateados, en los que la pigmentación se concentra en el extremo del pelo lo que le da al animal un aspecto plateado. Se conoce como tipping.

En ambos patrones se incluyen los principales colores sólidos (smoke negro, smoke azul, etcétera). Todas estas variedades tienen los ojos verdes si bien se toleran las excepciones de tono cobrizo. Las almohadillas deben ser rosadas si la pigmentación es naranja y del color de la pigmentación en los casos restantes. La trufa es rosada en la pigmentación naranja, ladrillo o de un tono rosado con un cerco oscuro en los silvers y del color de la pigmentación del pelo en los smokers que no sean anaranjados.

Pelajes tabby. Pelajes atigrados que, dependiendo de las marcas, se dividen en tres:

Blotched tabby o jaspeados en los que las rayas son anchas y forman dibujos particulares. Mackerel tabby o atigrados, cuyas rayas estrechas son paralelas entre sí y perpendiculares a una raya longitudinal que se extiende por la columna vertebral.

Spotted tabby o moteados que lucen manchas circulares repartidas regularmente hasta el vientre y las patas.

En todos los ejemplares los pelos entre las manchas deben ser de tipo agutí. Se incluyen en este grupo los Orientales con ticking, cuyo pelaje es muy similar al de los abisinios.

En estas tres últimas variedades la nariz es clara con un cerco oscuro mientras que las almohadillas presentan el color de las marcas tabby. Los ojos son verdes con las excepciones del tono cobrizo en los casos rojo y crema.

Particolores. Dos o más colores con las placas pigmentadas separadas por el color blanco.

CARÁCTER Y CRÍA

La personalidad del Oriental es muy similar a la del Siamés. Tiene una gran vivacidad y reacciones impetuosas. Está muy unido a su dueño pero, al mismo tiempo, es muy posesivo. Su voz es característica porque el grito es fuerte y, dado que son animales muy sociables, son grandes comunicadores. Es muy activo y, al igual que el Siamés, suele exigir dedicación por parte de sus amos aunque no es tan insistente ni maúlla tanto. A veces su energía le lleva a hacer trastadas y tiene una habilidad especial para encontrar la manera de salir al exterior por lo que su hogar ideal debería contar con un espacio al aire libre. Como al Siamés, no le gusta quedarse solo así que, si le proporcionamos un compañero de fatigas, resolveremos este problema a la vez que le ayudaremos a canalizar su energía sin límites.

En cuanto a su sexualidad, la gata Oriental es precoz pues tiene el primer celo aproximadamente a los nueve meses de edad. Su ciclo sexual es corto y no resulta raro que el celo se dé cada quince días. En algunas ocasiones podemos encontrar una hembra que tenga la pausa sexual de otoño-invierno tal y como les sucede a las gatas de tipo europeo. Sus camadas suelen ser más numerosas que las del resto de razas, con seis cachorros por parto.

Es frecuente aparear Orientales y Siameses entre sí para obtener camadas mixtas si el progenitor Oriental posee un gen Siamés. La tonalidad azul de los ojos de los cachorros recién nacidos empieza a cambiar hacia el verde a partir del segundo mes pero el color definitivo no aparece antes de que cumplan el año. En la versión colourpoint de los Orientales de Pelo Largo las crías nacen blancas y su pigmentación aparece progresivamente durante la primera semana.

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