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Infecundidad

Infecundidad

Texto: José Enrique Zaldívar (Clínica Veterinaria Colores)

La infecundidad es un problema poco frecuente en la especie felina, pero cuando se presenta supone un importante desafío para los veterinarios.

La infecundidad en la gata se define como la falla para producir con éxito un número
esperado de gatitos vivos, sea por falta de apareamiento y concepción o por incapacidad para llevar el embarazo a término o reproducirse. Es necesario distinguir entre la infecundidad real y el fallo reproductivo como resultado de problemas de criadero.

Problemas de criadero
Los criaderos no deben sobre poblarse, porque el estrés social tiene un impacto
negativo sobre la fecundidad. La nutrición debe estar basada en alimentos de excelente
calidad. La inmunización sobre las enfermedades contra las que esto es posible debe ser total, mediante un racional programa vacunal. Los individuos nuevos deben ser sometidos a cuarentena.

Lo ideal es que los apareamientos se realicen el tercer día del estro. Los machos no pueden usarse en exceso. Las gatas a cubrir deben tener entre 1 y 6 años, aunque se mantienen fecundas hasta los 8 o 10, pero sus camadas son más pequeñas y el número de óbitos mayor.

Las gatas valiosas de razas puras son las que lo presentan con mayor asiduidad.

Se necesitará realizar una revisión detallada de la crianza (alimentación, alojamiento,
control de enfermedades infecciosas) y del manejo reproductivo (iluminación, interacción social, métodos de apareamiento).

También deben revisarse la salud y los antecedentes reproductivos de la gata (pubertad,
frecuencia de ciclos, apareamientos conocidos, abortos, camadas). En ocasiones será interesante conocer el estado reproductivo de sus familiares y de otras gatas del criadero. Se realizarán análisis de sangre, de orina, y pruebas serológicas para virus de leucemia, inmunodeficiencia y peritonitis. El pronóstico para la fecundidad es mejor cuando se descubren y corrigen los problemas, ya que las gatas con alteraciones reproductivas casi siempre tienen escasas posibilidades de recuperar la fecundidad.

Los propietarios de criaderos deben tener un conocimiento funcional de la fisiología
reproductiva felina, incluida la capacidad para detectar los ciclos estrales en las gatas y también para organizar las cópulas.

El ciclo estral felino es muy variable, ya que hay gatas que lo manifiestan claramente y otras en las que cuesta identificarlo.

En este último caso, la citología vaginal ayudará a reconocer este momento.

Ante una gata que presenta infecundidad, lo primero será utilizar un gato probado
(fecundo).

Infecundidad real
Cuando no se encuentran anormalidades físicas o de salud y el manejo reproductivo
en el criadero es el adecuado, la gata que presenta infecundidad debe ser estudiada en profundidad. La vaginoscopia bajo anestesia general, la vaginografía y la evaluación por ultrasonográfia del útero y ovarios pueden brindar más información. También puede realizarse, si las pruebas anteriores no indican nada, una laparotomía o laparoscopia con visualización de los ovarios, con biopsia y cultivo del útero. La ausencia del celo en condiciones de periodo luminoso adecuado se clasifica como anestro prolongado. Las
gatas de edad adecuada con anestro prolongado deben evaluarse en busca de supresión
estral inducida por factores sociales.

En ocasiones es efectivo el alojamiento separado de las gatas dominantes, cerca de machos compatibles. También puede intentarse la inducción del celo. Si no se obtiene respuesta ovárica, es probable que haya algún error congénito de naturaleza hormonal (hipotálamo-hipófisisovarios) o un defecto en la diferenciación sexual. Las gatas con ciclos regulares y comportamiento de apareamiento deben evaluarse para verificar la ovulación y la concepción. La ovulación dependerá de la existencia de folículos maduros y de la existencia de cantidades adecuadas de hormona lueinizante (LH), lo que, a su vez, depende de una frecuencia y cantidad adecuada de cópulas. Niveles de
progesterona superiores a dos nanogramos/mililitro indicarán que se produjo la
ovulación. La ausencia de ovulación señala que las cópulas fueron incompletas, muy poco frecuentes, demasiado tardías o demasiado tempranas en el estro. Si los fracasos persisten, se podría ensayar la inseminación artificial con inducción de ovulación.

Otra causa relativamente frecuente de infecundidad es la resorción fetal. Se da con más frecuencia cuando hay defectos congénitos y trastornos infecciosos, casi siempre por virus de la panleucopenia felina, leucemia, coronavirus felino y virus del complejo respiratorio felino. Algunas veces se detectan toxoplasma y micoplasma en gatas infecundas, aunque no se ha determinado si estos pueden ser causantes de infecundidad.

Es posible que una infección bacteriana de los fetos produjera aborto. Los factores
nutricionales, como la deficiencia de taurina, también se han considerado factores
para el aborto.

Otras patologías que pueden impedir que se consiga la concepción a pesar de una buena ovulación, son la hiperplasia endometrial quística, la acumulación de líquido no inflamatorio dentro del útero, la endometritis y la piometra.

Es posible que las gatas que presentan períodos prolongados de comportamiento
estral (hasta 45 días) durante la temporada de reproducción, no conciban a pesar de ser fecundas. Esto se debería a una degeneración del ovario que daría lugar a ovocitos no viables. En estos casos es recomendable la ovariohisterectomia, porque estas gatas tienen riesgo de hiperplasia endometrial.

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