Última actualización 25/05/2010@10:48:37 GMT+1
Texto: Dr. Óscar Alexander Roa Acosta
Para muchos veterinarios es preocupante observar cómo, día a día, aumenta la casuística de patologías de diversos orígenes etiológicos que afectan a pacientes felinos y caninos en diversas etapas de la vida pero, en especial, en aquellos que sobrepasan los cinco o siete años de edad, siendo este límite cada vez más inferior.
En este sentido, se ha empezado a crear la inquietud en cuanto a la ingerencia que puedan tener la nutrición y la alimentación que se les está proporcionando a los animales hoy en día. Si bien es cierto que la longevidad que se ha logrado proporcionar a las mascotas es mayor, también es cierto que la aparición de enfermedades degenerativas crónicas y de cáncer es mucho más acentuada que veinte años atrás. Aún así, surgen dudas adicionales: si anteriormente se desconocían estas patologías o no eran suficientemente diagnosticadas o, tal vez, las visitas al veterinario eran demasiado bajas o nulas.
Otro factor a tener en cuenta en el incremento de las enfermedades en las mascotas de hoy es la fuerte influencia del medio ambiental, es decir, el alto grado de contaminación del aire, el agua, los alimentos y sus procesamientos, las ondas electromagnéticas, los espacios cada vez más reducidos, la falta de ejercicio y de tiempo de sus dueños…, que no sólo afectan a la salud humana sino también a la de los animales que viven con nosotros. Sin embargo, de todos estos aspectos, la nutrición sigue ejerciendo un papel preponderante en la influencia de la salud o la enfermedad de nuestras mascotas. Por este motivo, mencionaré en este artículo alguno de los errores más frecuentes que cometen los dueños y algunos profesionales de la salud a la hora de elegir, proporcionar y/o preparar los alimentos de sus más fieles amigos. Sobre los gatos y los perros, las inadecuadas prácticas de alimentación pueden originar la aparición de una gran variedad de desequilibrios nutricionales que pueden dar inicio a diversos tipos de enfermedades clínicas.
Existen varias razones por las que se les alimenta con dietas inadecuadas; en algunas ocasiones debido a la equivocada elección de los alimentos por parte del propietario, como cuando se intenta alimentar a gatos y perros con dietas estrictamente vegetarianas, cuando existe un total desconocimiento de todo lo referente a la ,crianza y cuidados de un animal o cuando pretendemos sobre-dosificar a un animal con un aporte exagerado de vitaminas y minerales dándole cuanto producto comercial exista en el mercado que, en muchas ocasiones, se compran sin ninguna necesidad.
Como se puede apreciar, el dar un suministro de ciertos suplementos nutricionales requiere del conocimiento detallado de la salud del animal, del tipo de alimentación que se le está proporcionando, de su peso y del ambiente en el que habita.
Problemas ocasionados por la carencia de nutrientes
Las carencias de nutrientes se presentan con más frecuencia en los animales que se encuentran en estado de crecimiento. Los adultos en estado de mantenimiento presentan menos carencias de nutrientes debido a los depósitos que de los mismos existen en el organismo y a las necesidades relativamente bajas. Sin embargo, cuando las dietas son inadecuadas en sus aportes, es decir, si nosotros suplementamos cierto mineral —como el calcio— en altas cantidades, la proporción de fósforo se verá alterada. Los siguientes son ejemplos de algunos problemas carenciales por grupo nutricional:
Proteína: La carencia de proteína sola es insólita en gatos y perros domésticos ya que este tipo de dietas posee un sabor poco agradable. Si el nivel proteico del alimento es muy bajo, los gatos dejan de consumirlo. Sin embargo, si agregamos un saborizante a la dieta de los perros, estimularemos su consumo a pesar de poseer bajos niveles de proteína. Los signos que se reflejan en los animales que consumen este tipo de dietas son: pelaje sin brillo y reseco, problemas de piel, apatía e hipoproteinemia. En los cachorros en crecimiento afecta al buen desarrollo osteoarticular originando deformaciones y alteraciones que, en ocasiones, afectan al desempeño general del animal. Ahora bien, si esta deficiencia afecta a una hembra durante la gestación, los cachorros nacidos pueden ser subdesarrollados y, si es en la lactancia, la producción de leche de la madre será muy inferior lo que ocasionará la desnutrición de sus crías.
Taurina: Se trata de un ácido aminosulfónico, producto final del metabolismo de aminoácidos que contienen azufre, metionina y cistina y que es sintetizado por la mayoría de los mamíferos. En los gatos su producción es deficiente y sus requerimientos altos por lo que se debe proporcionar en la dieta. Su deficiencia ocasiona en los felinos anomalías en varios sistemas del organismo como degeneración retiniana central, cardiomiopatía dilatada, fallos reproductivos y anomalías en el desarrollo de los gatitos. Este tipo de afección se observa con cierta frecuencia cuando los dueños de un gato le alimentan con dietas comerciales para perros, con dietas bajas en proteína animal o estrictamente vegetarianas.
Calcio y fósforo: Los requerimientos absolutos de calcio y fósforo dependen de la etapa de vida del animal. Por ejemplo, los cachorros en crecimiento tienen demandas más altas que las de un animal adulto, ahora bien, esto depende de la raza ya que no es la misma necesidad la de un Gran Danés que la de un Pinscher. Estos dos minerales guardan un vínculo estrecho y proporcional, si uno de ellos se altera, el otro también se ve afectado. Por otra parte, la disponibilidad de calcio y fósforo se puede ver alterada por dietas ricas en fitatos o pobres en vitamina D coincidiendo con momentos de exposición deficiente a la luz solar.
Hipertiroidismo nutricional secundario: Esta afección surge cuando en la dieta existe una falta de calcio absoluta o relativa. Un desequilibrio del calcio con respecto al fósforo en dietas integradas predominantemente por cárnicos, puede originar hipocalcemia con el consiguiente aumento en la producción de hormona Paratiroidea, estimulando la reabsorción de calcio del hueso con el fin de mantener las concentraciones sanguíneas del mismo dentro de su intervalo normal. Los ejemplares jóvenes son especialmente susceptibles a esta patología. Los animales afectados por esta enfermedad presentan una buena condición corporal pero grados variables de problemas en el sistema locomotor (dolor a la palpación de los huesos, cojera, imposibilidad para estar de pie, predisposición a las fracturas, etcétera).
Vitamina E: Esta vitamina actúa como antioxidante y, junto con el selenio, es importante para el mantenimiento de la integridad de las membranas celulares impidiendo la peroxidación y los efectos perjudiciales de los radicales libres. La necesidad de vitamina E en la dieta está íntimamente relacionada con el aporte de ácidos grasos poli-insaturados (Omega 3). En los gatos la carencia de esta vitamina se relaciona con el inicio de Esteatitis (decoloración amarilla de la grasa en gatos alimentados con desechos de pescado o pescado enlatado, observándose apatía, blandura en lomo y abdomen y renuncia a moverse). En los perros provoca distrofia muscular, disminución de la respuesta inmune y problemas reproductivos.
Ácidos grasos esenciales: Los signos relacionados con las carencias de los ácidos linoleico y araquidónico en gatos y perros incluyen caída de pelo, degeneración grasa del hígado, anemia y reducida fertilidad tanto en hembras como en machos. Las dietas preparadas en casa a base de carne de res y arroz o sólo vegetarianas, son pobres en este tipo de ácidos. Esta carencia también puede ser inducida por el consumo de grasas rancias o alimentos viejos o en descomposición.
Hasta ahora hemos podido apreciar, en forma resumida, lo que puede ocasionar la carencia de ciertos nutrientes, sin embargo, los excesos pueden ser igual o mucho más perjudiciales. En este aspecto es donde se vienen cometiendo grandes fallos por parte de los propietarios, los vendedores de almacenes agropecuarios y por algunos veterinarios. La recomendación principal es que siempre sea el veterinario el que evalúe al animal cuando se vaya a suplementar su dieta con algún complemento vitamínico o cuando se le quiera hacer un cambio de alimento. Con esto evitaremos que personas sin argumentos nos induzcan a comprar productos que en ocasiones no son necesarios y que pueden llegar a ser perjudiciales.
Problemas ocasionados por un exceso de nutrientes
Carbohidratos: El excesivo consumo de carbohidratos puede ser causante de trastornos digestivos en gatos y perros. Uno de los mejores ejemplos es la intolerancia a la lactosa, efecto debido a los bajos niveles de lactosa (enzima encargada de desdoblar lactosa) en la mucosa del intestino delgado de los mamíferos adultos lo que puede originar que los animales presenten diarrea, flatulencia, vómito y, en ocasiones, dolor abdominal. Cuando el consumo de carbohidratos sobrepasa la capacidad de digestión del intestino delgado, éstos llegan al intestino grueso donde son sometidos a un proceso de fermentación por microorganismos. Por otra parte, estas enzimas digestivas como la amilasa pancreática y las disacaridasas también pueden verse reducidas ante un consumo excesivo de dicho nutriente; estos excesos, al no ser metabolizados, se pueden transformar en depósitos lipídicos lo que se ve reflejado en un aumento de la masa corporal acumulada en tejido subcutáneo y en las paredes de los vasos sanguíneos, el corazón y el hígado.
Calcio y fósforo: Los niveles excesivos de calcio o de calcio y fósforo juntos contribuyen al desarrollo de problemas esqueléticos en los cachorros en crecimiento. Se ha demostrado que un aporte elevado de calcio puede provocar alteraciones en la osificación endocondral lo que, a su vez, origina el síndrome del radio curvo y osteocondrosis. Por otra parte, el consumo excesivo en la dieta de los gatos puede ser un factor predisponente o que incentive el riesgo de padecer urolitiasis por estruvita debido al efecto alcalinizante sobre el pH de la orina. Otro factor importante es que siempre debe haber una relación constante entre estos dos minerales pues, si se altera dicha proporción, se pueden originar afecciones como hiperparatiroidismo nutricional secundario.
Magnesio: Cuando hay un excesivo aporte de magnesio en la dieta se puede contribuir a la presentación de urolitiasis por estruvita.
Hierro: Es muy raro que se presente este tipo de intoxicación pero, cuando un gato o un perro consume un suplemento a base de hierro en dosis altas, lo primero que se manifiesta es el vómito frecuente que cesa en el momento en que se suspende el suplemento. Si se persiste en el aporte de hierro, pueden observarse otros signos gastrointestinales más fuertes.
Cobre: La adición de sales de cobre o de suplementos de cobre en dietas que no son deficientes en el mismo con el fin de mejorar la síntesis de colágeno, puede ser perjudicial ya que se acumula en el hígado ocasionando degeneración hepática.
Zinc: La suplementación excesiva de zinc en los gatos se puede manifestar con vómito y alteraciones pancreáticas mientras que en los perros se observa anemia, anorexia y vómito.
Vitamina A: El consumo exagerado y prolongado de vitamina A, bien sea por excesiva suplementación de las dietas por ejemplo con el uso de aceites de hígado de bacalao o con suplementos comerciales, o bien alimentando a los gatos solamente con hígado, puede conducir a una afección conocida como hipervitaminosis A. Esta se manifiesta con lesiones esqueléticas, letargo, espondilosis (trastorno de la columna vertebral), en ocasiones debilidad, anorexia, sacudimiento de cabeza, alopecia, claudicación (cojera), temblor y dolor a la manipulación. En los gatos, el principal daño es una lesión denominada hiperplasia cartilaginosa que afecta principalmente a las vértebras cervicales, produciendo dolor y dificultad en la flexión del cuello. También puede haber exostosis y descalcificación de los tejidos blandos.
Vitamina D: Los efectos de un consumo elevado de vitamina D incluyen la mineralización de los tejidos blandos, disfunción de distintos órganos, entre ellos el riñón, incidiendo en el desarrollo de la hipercalcemia o la hiperfosfatemia contrayendo, por consiguiente, una sintomatología similar a la de estas dos afecciones inclusive llegando a la muerte.
Por todo lo mencionado anteriormente, debemos buscar el asesoramiento profesional de un veterinario o de un nutricionista experto en animales de compañía, el cual podrá orientarnos mejor en cuanto a los verdaderos requerimientos nutricionales que necesita nuestra mascota de acuerdo a la edad, la raza, el tamaño y el peso; si vive en el interior o en el exterior de la casa o si su estado de salud es el adecuado o está enfermo.