Siberianos
Última actualización 19/07/2010@14:06:14 GMT+1
Su principal característica es su poderoso e impermeable manto, capaz de soportar las más bajas temperaturas, propias de su lugar de origen. Su vigorosa y potente musculatura le otorga un gran aspecto robusto, al mismo tiempo que le proporciona movimientos pausados y elegantes. Su increíble inteligencia le lleva a «entablar conversaciones» con sus dueños, manifestando una gran capacidad de entendimiento.
Su verdadero nombre es Gato del Bosque Siberiano. Es una raza natural, originaria de Rusia. De características rústicas, tiene cierto parecido a otras razas naturales como el Maine Coon y el Bosque de Noruega, que se desarrollaron en otras latitudes, pero en condiciones climáticas similares.
Como en todas estas razas naturales hay infinidad de leyendas sobre su formación. En un principio se trata de gatos comunes que descendieron de los cruces producidos entre gatos salvajes de los Montes Urales con gatos domésticos llevados a Siberia por los colonos.
También existen documentos que muestran que estos felinos ya existían en el año 1000. En el libro de Harrison Weir «Our cats and all about them», editado a finales del XIX, se habla de la raza como una de las tres de pelo, presentadas en la primera exposición felina que tuvo lugar en Inglaterra hacía el año 1700.
Asimismo y según cuenta la historia, estos maravillosos gatos vivían en los monasterios rusos principalmente, desarrollando tareas de vigilancia para prevenir sobre la llegada de algún intruso.
Otras fuentes nos indican que estos gatos llegaron a las grandes ciudades rusas como Moscú y San Petersburgo, traídos por los emigrantes que abandonaron los lugares del norte del país en busca de zonas con condiciones climatológicas más suaves.
El hecho es que fue a partir de la caída del comunismo, que prohibía la tenencia de animales debido a la precariedad de alimentos, cuando comenzaron a promocionarse las razas y los clubes en ese país. La primera exposición felina celebrada en Rusia fue en Moscú en 1988. Desde entonces esta raza comenzó a evolucionar.
A Europa y Estados Unidos el legendario gato Siberiano llega poco después de la caída del muro de Berlín en 1989. Tras la apertura de la antigua Unión Soviética, los primeros viajeros que recorrieron las inmensas llanuras rusas y siberianas no pudieron resistirse a la belleza de estos espectaculares felinos, que se encontraban sentados en la puerta de las más humildes casas.
Los alemanes fueron los primeros en interesarse por estos gatos; los primeros ejemplares que llegaron a este país fueron «Mussa», una hembra tabby y blanca nacida en 1987, y «Tima», un macho de la misma edad, los dos procedentes de San Petersburgo y que adquirió Betti Schultz. Posteriormente de este criadero han salido grandes Siberianos que se han convertido en verdaderos campeones.
A Francia esta raza llegaría en 1990 de manos del criador francés Guy Gringer, que obtuvo tres ejemplares de un arquitecto ruso que conoció en una exposición celebrada en Mans.
A España estos gatitos llegaron de la mano de Francisco Collado, que importó una pareja de Moscú llamados «Chulo» y «Murka».
Por otro lado, hay que destacar que en Estados Unidos el Siberiano es un gato bastante conocido y difundido, quizás más que en Europa Occidental. El desarrollo de esta raza en aquel continente se debe especialmente a Elisabeth Terrel, de Louisiana, y a David Boehm, de Nueva Jersey. Ambos comenzaron la cría de manera simultánea, siendo la primera camada del año 1991.
En cuanto a su reconocimiento, hay que señalar que el primer pedigrí oficial se estableció en Rusia en 1987. Más tarde, en 1992, fue reconocido por la World Cat Federation (WCF), que incluyó también a los famosos Siberianos colourpoint llamados «Masquerade».
Actualmente este gato se cría en Rusia, Alemania, Francia, Italia, España y EEUU.
Descripción general
El gato Siberiano es macizo y grande. Su vigorosa y potente musculatura le proporciona movimientos pausados y elegantes, pero al mismo tiempo extremada agilidad, fuerza y rapidez. Su aspecto es imponente.
El Siberiano tarda de cuatro a cinco años en desarrollarse. El macho pesa entre 8 y 10 kilos, mientras que la hembra suele pesar de 6 a 8 kilos.
De naturaleza robusta y muy resistente, puede llegar a vivir entre 15 y 18 años de vida.
La cabeza es grande, ancha y triangular, de formas redondeadas, las orejas son medianas, bien separadas la una de la otra, con la punta redondeada y bien pobladas. Los ojos son ovalados, grandes y anchos, sin existir relación entre el color de los ojos y el pelo. La piel de la nariz va en consonancia con el color del pelo y su piel es ancha. Sin prominencia en los pómulos, todo el conjunto de la cabeza dota a este hermoso animal de una increíble expresión de dulzura.
Su cuerpo es largo, con la espalda ligeramente arqueada y lomo redondeado con anchos huesos. El tórax y el vientre son redondos y compactos,
La cola es espectacular: larga, ancha y poblada, y cuando están contentos la llevan erguida como una chimenea.
Sus patas son gruesas y potentes, las traseras ligeramente más largas que las delanteras, las almohadillas pobladas de penachos y sus pies son grandes y con forma redonda.
El pelo semilargo es impermeable al agua, en invierno luce un bellísimo collar y los típicos «pantalones». Su manto no necesita de muchos cuidados.
El manto, su principal característica
El manto de esta raza es verdaderamente espectacular. Puede ser de semilargo a largo y más espeso en el cuello, extremidades inferiores y cola. En la zona del abdomen forma una especie de ondas. En la parte posterior de las orejas el pelo es más fino, haciéndose más grueso en la zona de la base, que está cubierta por completo.
La capa de subpelo, ligeramente más clara que el resto del manto, es más espesa en invierno que en verano, pudiendo adaptarse así a las diferentes estaciones del año.
En general el manto es bastante tupido, oleoso e impermeable, del tipo barnizado, es decir, capaz de repeler el agua. Ello dota a este animal de su principal peculiaridad, que es la de poder soportar las tremendas temperaturas características de su lugar de origen.
En relación con el color del pelaje, las exposiciones felinas admiten prácticamente todos los colores tradicionales y combinación de ellos, a excepción de los lilas y chocolates.
Las manchas o medallas también están permitidas.
En todos los ejemplares atigrados no se admite el blanco en el mentón, pecho y vientre. El color debe ser intenso y el más común suele ser el tabby marrón.
Es preferible que las puntas del pelo terminen formando un mechón que le dé aspecto de lince.
Carácter
Aunque en un principio estos gatos poseían un carácter bastante fuerte debido a su función de guarda y defensa, el hecho es que los criadores, con el paso del tiempo, han limado este fuerte temperamento.
De carácter vivaz, juguetón y fiel, mantiene una relación muy especial con su amo. Son extremadamente jerárquicos y ellos mismo eligen a su propio dueño.
Una característica muy peculiar de su personalidad es su dulce y melódica voz. Estos gatos además poseen un ronroneo triple y a diferencia de otras razas tienen un gorgeo especial. Además les encanta «entablar conversaciones» con sus dueños, mostrando una gran capacidad de entendimiento. También les apasiona que les hablen y acuden corriendo si se les llama por su nombre.
Son extremadamente inteligentes y aprenden con una enorme facilidad, de hecho es muy sencillo enseñarles trucos. Un dato curioso es que alguno de estos ejemplares ha participado en espectáculos de circo en Rusia, por sus habilidades como equilibristas y manejadores de objetos.
Son muy tiernos, cariñosos y enormemente sociables, les encanta vivir en compañía de otros animales o niños. Aún así, en ocasiones, especialmente los machos, pueden mostrarse un poco reservados, ya que son más dados a hacer su vida; las hembras, en cambio, son mucho más hogareñas y tienen un carácter más dependiente.
La situación perfecta para esta raza es una casa que posea un poco de jardín, ya que son muy independientes, además de cazadores y escaladores natos debido a sus orígenes.
A pesar de esto se adaptan perfectamente a vivir en un piso, siempre y cuando dispongan de un árbol artificial donde poder desarrollar su actividad física.
Un Siberiano jamás saldrá huyendo cuando vea un extraño, al contrario, siempre estará vigilando por si ocurre algo.
Esta raza muestra una auténtica fascinación por el agua y les encanta jugar con ella.
Gatos hipoalérgicos
Es una triste realidad, que en más de una ocasión, algún que otro propietario, se ha encontrado con el grave problema de tener que ceder a su mascota a otra persona, por problemas de alergia. De hecho se calcula que entre el 20 y el 30 por 100 de la población reacciona negativamente al entrar en contacto con determinadas sustancias que algunos gatos pueden originar. Dicho lo anterior, hay que destacar que se ha observado que el gato Siberiano no provoca reacciones alérgicas. Por motivos que no se conocen, su saliva no contiene la proteína Fel d1. Esta proteína es la que provoca la alergia, de tal manera que los gatos al lamerse traspasan esta sustancia al pelo y la piel. A continuación se produce una especie de descamación similar a la caspa. Se trata de pequeñas escamas que quedan en el ambiente y contaminan el interior de los hogares y que van en aumento con el tiempo. Cuando estas partículas entran en contacto con los ojos o las vías respiratorias de las personas alérgicas, se produce una reacción que normalmente se manifiesta a través de episodios de rinoconjuntivitis o asma bronquial.
Muchos criadores de Siberianos han comprobado que las personas alérgicas que entran en contacto con sus gatos no presentan los síntomas propios de la alergia. Todo indica que el Siberiano no produce la proteína Fel d1, que es la causante del 80 por 100 de las alergias, por lo que su pelo no sufre la descamación que padecen gatos de otras razas.
Hay que señalar que todavía no existen estudios científicos al respecto que prueben este hecho, aunque son numerosos los casos que apuntan en este sentido. El hecho es que, a fecha de hoy, estos registros son anecdóticos y tendrán que ser comprobados empíricamente.
Bosque de Noruega, Maine Coon y Siberiano: semejanzas y diferencias
Tanto el Maine Coon como el Bosque de Noruega y el Siberiano son las tres razas de gatos de Bosque que estamos acostumbrados a ver en las exposiciones. Los tres además tienen ancestros comunes, ya que proceden del norte de Europa y de las frías estepas Siberianas. Hay que señalar que probablemente su desarrollo en diferentes hábitats haya sido la causa de su distinta evolución.
Estos tres gatos presentan un aspecto un tanto salvaje y poseen un enorme manto con pelo semilargo. Los tres, además, son gatos grandes y fuertes, siendo el mayor de ellos el Maine Coon.
En cuanto a sus principales diferencias, las encontramos en la cabeza. Cada uno posee una cabeza con una forma geométrica definida:
• El Bosque de Noruega destaca por su triangularidad; trazando una línea desde el extremo de sus orejas hasta el mentón, queda dibujado un triangulo equilátero.
• El Maine Coon, en cambio, tiene formas cuadrangulares, siendo lo más característico la cuadratura del morro.
• El Siberiano está a mitad de camino de estas dos razas. La figura geométrica que lo define es la circunferencia. Es un gato con estructuras redondas, cabeza y orejas redondeadas, así como cuerpo en forma de barril.
Cuidados
Hay que destacar que esta raza no necesita de muchos cuidados. Su poderoso pelaje posee la principal ventaja de ser muy suave al tacto, graso y pesado, difícilmente enredable, tan sólo necesita un cepillado semanal para mantenerlo en condiciones adecuadas.
En épocas de muda es aconsejable cepillar diariamente a nuestra mascota. De hecho, en verano esta raza suele perder bastante pelo, y aquí es fundamental un cepillado diario. También el cepillado de cara a las exposiciones deberá ser más extenso.
Crianza
Las líneas de gatos Siberianos no suelen arrastrar problemas genéticos de salud; si acaso, los típicos de otras razas, como pueden ser los nudos en la cola o las hernias umbilicales, ambos de poca importancia.
En relación con el tema reproductivo, el Siberiano sólo puede cruzarse con individuos de su misma raza y no se deben aparear hasta que tienen, al menos, un año de edad. Además se recomienda hacer sólo una camada anual. Las camadas suelen ser de entre cuatro y seis cachorros de media, aunque a veces se ven partos de siete cachorros y también de un solo ejemplar.
Las hembras son buenas madres y están pendientes de sus cachorros en todo momento. Por otra parte, los gatos también son buenos padres y se ocupan de cuidar y enseñar a sus pequeños.
Los cachorros de Siberianos necesitan estar en compañía de su madre hasta al menos las diez o doce semanas de vida. Juegan con sus hermanos de camada y con su madre antes de comenzar a jugar con los humanos. Este tipo de gato se desarrolla muy lentamente.