Una contradictoria creencia
Última actualización 31/01/2011@10:30:21 GMT+1
Texto: Lidia García Bouza
Por su excepcional resistencia y agilidad, desde la antigüedad se ha creído que los gatos tienen siete vidas. El hecho es que su gran independencia les lleva a vivir situaciones extremadamente peligrosas en la calle, y su increíble curiosidad los
hace susceptibles de tener graves accidentes domésticos. El caso es que, creencias aparte, a la hora de vivir con ellos hay que tomar una serie de precauciones para que nuestros felinos vivan muchos años.
La creencia en las siete vidas del gato tiene un origen supersticioso y también esotérico. No cabe duda de que su excepcional resistencia y su capacidad para salir indemne ante las situaciones más complicadas, o para saltar alturas considerables sin sufrir el menor daño, hicieron pensar a los antiguos que este felino tenía más de una vida. También en la antigüedad, el número siete fue considerado un número afortunado para algunas
culturas que basaban sus supersticiones en la numerología. Por lo tanto, este número
pareció el más adecuado para este misterioso animal.
Por otro lado, el gato, como el resto de sus parientes salvajes, tuvo en el pasado una vida libre sin condicionamientos ni obligaciones. De aquí heredan su extremada
independencia. Esta característica, unida a su gran instinto de caza, lleva en muchas ocasiones a nuestro querido gatito a escaparse y correr el riesgo de sufrir algún daño o accidente, que en muchas ocasiones puede ser mortal.
Como en toda criatura inteligente su memoria es notable, lo que le permite recordar
tanto lo bueno como lo malo. También es sumamente curioso, cualidad que le incita a investigar cualquier novedad y a explorarlo todo, ya que le gusta conocer a la perfección el ambiente donde se desenvuelve.
Esta curiosidad le lleva también, en multitud de ocasiones, a tener accidentes domésticos con graves consecuencias. De hecho, quién no se ha encontrado alguna vez a su gato dentro de la lavadora o metido en los rincones más inhóspitos y a la vez peligrosos del hogar.
No es de extrañar, por lo tanto, que estas dos cualidades del gato, su independencia
y curiosidad, lo conviertan en un animal muy delicado y tremendamente susceptible de sufrir algún daño. Todo esto, evidentemente, contradice ese dicho de las siete vidas del gato, por lo que, creencias aparte, los dueños debemos cuidarlos con extrema precaución. Nuestros gatitos requieren de mucho cariño y mucha atención aunque aparenten, con su indiferencia, que no necesitan nada.
Como por genética sería imposible anular estas dos cualidades de los gatos, en
este artículo lo que vamos a hacer es mostrar los numerosos peligros a los que se puede enfrentar nuestro animal y cómo podemos evitarlos.
PELIGROS EXTERNOS
Las incursiones callejeras del gato comienzan, con cortas y cercanas salidas, alrededor de los seis a ocho meses de vida. En este momento se produce su pubertad y empieza a obedecer a sus mandatos genético reproductor y predatorio, basados en la obtención de
presas y en la necesidad de delimitar su territorio, que será el lugar para sus encuentros
sexuales. Que el gato tenga cubierta su cuota alimenticia en la casa no quiere decir que esto inhiba totalmente su instinto cazador, ya que sus mecanismos son independientes. Estas salidas incrementan su frecuencia en primavera y verano, debido al aumento
de la actividad sexual de la especie en esta época. Hay que señalar que siempre el
riesgo es mayor cuando nuestro animal sale de noche, a pesar de que los felinos
son animales nocturnos por naturaleza.
De hecho, su visión nocturna es alrededor de seis veces mejor que la del hombre (esto
es debido al Tapetum Lucidum, una estructura del ojo compuesta por células capaces
de funcionar como espejos, amplificando el más tenue rayo de luz).
Entre los peligros exteriores más comunes destacan los accidentes de tráfico y las
peleas callejeras.
•Peleas callejeras
Uno de los peligros potenciales para el gato son las peleas territoriales, provocadas por la necesidad de tener contactos sexuales. Estas riñas, por su contacto directo, en muchas ocasiones pueden provocan el contagio de enfermedades infecciosas.
Hay que tener en cuenta que, desgraciadamente, existen multitud de colonias de gatos callejeros, los cuales sufren una amplia variedad de enfermedades que se contagian por contacto. Entre ellas y a través de la saliva que penetra en la piel por mordeduras, nuestro gato puede contagiarse de rabia, del virus de la inmunodeficiencia felina, que algunos conocen como sida felino, así como del virus de la leucemia felina.
Además de los peligros que hemos visto, cuando un gato de interior se escapa se puede encontrar con muchos otros. De hecho, es poco probable que subsista mucho tiempo, ya que no conoce las técnicas de supervivencia. Además, nuestro animal doméstico no estará acostumbrado a las bajas temperaturas, o no tendrá muy desarrollado el sentido de la orientación, con lo que la vuelta a casa puede ser complicada. Según los expertos, para evitar riesgos es importante que nuestra mascota no salga a la calle ya desde la
pubertad, cuando empieza a explorar.
Una posibilidad para evitar este impulso de salir es la castración; las hembras se pueden operar inmediatamente después del primer celo, alrededor de los seis meses de vida. En los machos es conveniente hacerlo al año de edad.
Otra posibilidad para evitar las salidas es la contención física en forma de rejas,
alambradas o protección de balcones y ventanas.
Por otro lado, hay que destacar que en los gatos que suelen hacer vida libre o semilibre,
la esperanza de vida no sobrepasa los ocho a diez años. En cambio, los felinos acostumbrados a estar siempre dentro de las viviendas humanas, tienen un tiempo de vida que incluso duplica la vida de uno callejero, es decir, pueden llegar a vivir alrededor de los 15 años y, en muchos casos, sobrepasar los 20 años.
PELIGROS INTERNOS
Ya hemos visto que los gatos son particularmente curiosos, cualquier novedad en
nuestra casa, ya sea un montón de arena, una herramienta, una figura, etcétera, será
investigado minuciosamente por nuestro animal. De hecho, esta curiosidad exagerada,
unida a su gran agilidad y capacidad para llegar a cualquier rincón de la casa, en muchas ocasiones pondrá a nuestro gato en situaciones verdaderamente delicadas, haciendo muy probable que nuestra mascota se lastime en algún momento. Elementos como la cocina, la estufa, la lavadora o los cables eléctricos, entre otros, pueden ser dañinos para
la integridad de nuestro gato.
Vamos a destacar los peligros más comunes.
• Descargas eléctricas
Los cables eléctricos son especialmente atractivos para los gatos. Entre las mayores tentaciones para un gatito está todo aquello que tiene más o menos la forma de cordel, o
lo que, siendo particularmente fácil de atrapar con la boca, se deje sacudir, mordisquear o arrastrar. Por esta razón, los cables eléctricos constituyen una presa ideal, ya que
es muy placentero para nuestra mascota mordisquear el plástico blando, con lo que las probabilidades de que sufra una descarga eléctrica son enormes.
Para evitar este tipo de peligros, los cables deben quedar fuera de su alcance y vista, ocultándolos bajo canaletas o detrás de los muebles En el caso de que esto no sea posible y si el gatito debe quedarse solo, es mejor desenchufarlo todo para evitar un accidente.
• Descuidos
Desgraciadamente, muchos de los objetos que un gato puede descubrir en una casa pueden resultar peligrosos.
Algunos pueden provocar quemaduras; otros, cortes y hasta indisposiciones repentinas o mortales. Para empezar hay que tener mucho ojo con la cocina, ya que es el lugar predilecto de nuestro gato.
En este ambiente suele ser donde se sirve su alimento y es siempre de donde emanan
los olores más atractivos para él, olores que pueden inducirle a subirse a los fogones o pasearse por los hornos eléctricos.
Todos estos aparatos son, a la vez, tremendamente abrasivos y capaces de provocar a nuestro animal graves quemaduras.
La puerta abierta de una lavadora constituye, también, una irresistible invitación a
esconderse en ella. Algunos gatos se han quedado encerrados inadvertidamente, así que antes de introducir la ropa en el tambor es preciso controlar siempre que esté vacío.
Otro objeto que atraerá irresistiblemente a nuestra mascota es el recipiente de la
basura, porque en su interior se encuentran muchas presas, como son huesos de pollo, espinas de pescado o trozos de vidrio, deshechos que al ser ingeridos pueden provocar que nuestro animal se pueda ahogar. Por lo tanto, una buena tapa imposible de abrir por él sería la mejor solución.
Las bolsas de plástico son sonoras y muy divertidas para ellos; sin embargo, existe riesgo de ahogamiento, por lo que es importante no dejarlas a su alcance.
Cualquier objeto punzante como agujas, chinchetas, clavos o tornillos, deben
permanecer fuera de su alcance, ya que los podría tragar, arriesgándose a una
perforación o a una oclusión intestinal muy grave, o se los podría clavar.
Tampoco es aconsejable dejarle jugar con pedazos de cordel, hilos elásticos u
ovillos de lana, porque podría enredarse o ahogarse con ellos.
OTROS PELIGROS
Todas las precauciones que hemos comentado anteriormente podrían parecer suficientes para garantizar la vida de nuestro gato. Tenemos que tener en cuenta, sin embargo, para evitar algún desafortunado incidente a nuestro gatito, otros peligros que son muy comunes.
• Sustancias tóxicas
El sistema digestivo de los felinos no está preparado para defenderse de ciertas sustancias tóxicas. Además hay que tener en cuenta que el atractivo especial que ejerce sobre ellos la caza de roedores los hace especialmente vulnerables a envenenarse en cualquier momento. En el jardín, los herbicidas o pesticidas que utilizamos suelen llevar sustancias petroquímicas que son especialmente tóxicas para los gatos.
Otros productos que utilizamos en casa, como pintura o aguarrás, exponen a nuestro animal si lo ingieren a sufrir fuertes convulsiones o incluso entrar en coma.
Un caso muy común de intoxicación digestiva se produce cuando el animal se lava
su capa de pelo después de haberse restregado en una superficie contaminada, por lo
que es importante bañar a nuestro gato si vemos que tiene alguna mancha sospechosa.
Si detectamos que nuestro animal experimenta vómitos, diarrea, babeos, convulsiones
o taquicardias, estamos ante síntomas de envenenamiento. En este caso, lo aconsejable
es llevarlo a nuestro veterinario.
• Caídas
Los gatos pueden sobrevivir a grandes caídas. El gato cuenta con excelentes reflejos y un elevado sentido del equilibrio facilitado por su cola, y puede saltar una altura siete veces superior a la suya propia. Si a ello se une la elasticidad de sus articulaciones, es fácil comprender por qué son capaces de sobrevivir a caídas desde gran altura, ya que sus almohadillas plantares, así como su gran flexibilidad, amortiguan la fuerza del
impacto cuando aterriza. Así, es frecuente que sobreviva a golpes por caídas desde una
altura inferior a cuatro pisos. En tan solo 60 centímetros de caída, el gato es capaz de
girar 180 grados y caer de pie, apoyando primero las patas delanteras, para que éstas absorban el impacto, y después las traseras. De hecho, al caer el gato desde una altura pequeña, tiene menos posibilidades de caer de pie que si lo hace desde una altura mayor. Esto es debido a que no tiene tiempo de orientarse y darse la vuelta. A pesar de todo, una mala caída puede causar grandes lesiones, por lo que es importante no tentar a la suerte y tener siempre vigiladas, cerradas o protegidas las ventanas y, en general, todos los lugares altos que puedan suponer un riesgo para nuestra mascota.
Evidentemente, como hemos visto, son muchos los peligros a los que se puede enfrentar
un gato. Si tomamos estas pequeñas precauciones que hemos visto, y que se traducen básicamente en aislar las fuentes de peligro, la vida de nuestro animal puede ser muy larga. Lo que debemos tener claro es que no podemos tentar a la suerte, ni confiar en ese
dicho que asegura las siete vidas del gato.
ACCIDENTES DE TRÁFICO
Para empezar, el tráfico es el gran peligro al que se enfrentan la mayoría de los gatos
callejeros o domésticos que salen de sus casas. Si nuestro gato no está acostumbrado a la calle como ocurre con los gatos callejeros, no percibirá el tráfico como un problema y las probabilidades de tener un accidente serán mayores, ya que no le prestará atención.
En relación con este tema hay que señalar, según la Dirección General de Tráfico, que
en accidentes de tráfico donde están implicados animales, el 90 por cien de las veces no hay daños personales y los que siempre salen mal parados son los animales. En un 64 por cien de este tipo de accidentes están implicados animales domésticos, siendo los perros y los gatos los más numerosos.