cabecera
Hemeroteca :: Edición del 01/02/2012 | Salir de la hemeroteca
4/11
Última actualización 29/01/2012@12:29:06 GMT+1
Texto: Isabela Herranz

Según numerosas observaciones y experimentos científicos, los gatos disfrutan escuchando determinados tipos de música. Sin embargo, la relación de los felinos con la música no ha sido siempre feliz. Aunque se han elaborado muchas composiciones en su honor, también se les ha utilizado para elaborar con ellos instrumentos musicales.
Los amantes de los gatos saben por experiencia que los sonidos altos no gustan a
los felinos: si la música, por ejemplo, se escucha bajita no les molesta, pero en
cambio les desagrada mucho si suena muy alta. Esto se debe a que los gatos tienen un sentido del oído superior al nuestro y oyen tonos que los humanos no percibimos. Cuando, por ejemplo, tiramos al suelo un juguete que hace «frufrú», el gato sabe exactamente dónde buscarlo aunque no haya visto dónde ha caído. Su sentido del oído está tan desarrollado que es capaz de distinguir los pasitos de un ratón de otros sonidos suaves.

EXPERIMENTO MUSICAL
Precisamente por su delicado oído, algunos amantes de los gatos avanzaron en épocas pasadas la teoría de que mientras los gatos se sienten penosamente afectados por los sonidos de instrumentos musicales cercanos, el débil tilín de la música en la distancia
con frecuencia les resulta muy placentero. La cantante Madame Jules Michelet contaba en Los gatos (1905) que en una ocasión vio desde la ventana del restaurante donde estaba cenando con unos amigos que, en el tejado del Café Turco frente a ellos donde
se celebraba un baile, había nueve gatos silenciosos que se movían gravemente al ritmo de la música con una maravillosa precisión.

Michelet no andaba descaminada al apreciar que los gatos responden a los estímulos musicales. Algunos expertos modernos en comportamiento animal como el catedrático de veterinaria de la universidad de Viena, Hermann Bubna-Littitz, han comprobado que la música puede ser utilizada como alternativa a los fármacos para tranquilizar a los gatos agresivos o sobreexcitados por el estrés de la vida urbana. Hermann y su
equipo estudiaron cientos de gatos en un experimento que consistió en grabarles durante cinco días seguidos mientras escuchaban una variedad de piezas musicales.

Cuando estas les gustaban se quedaban atentos y quietos; si no era así, se marchaban a otro sitio. Los investigadores observaron que los gatos apreciaban la música con un compás rápido y preferían tonos graves en vez de agudos. También descubrieron que les encantan los coros de voces masculinas, el doble bajo y el oboe y con arreglo a todo esto produjeron el primer disco de música expresamente compuesta para arrullar
a los gatos y sumirles en un estado de agradable relajación. Al parecer, la música con el ritmo adecuado ayuda a los gatos a relajarse favoreciendo su bienestar y eliminando sus posibles tendencias agresivas.

Razones no les han faltado a los felinos a lo largo de la historia para mostrarse agresivos y desconfiados hacia los humanos y no nos referimos precisamente el periodo negro de su supuesta asociación con las brujas, sino al infame empleo de los gatos como instrumentos musicales.

EL ÓRGANO DE LOS GATOS
Los maullidos o chillidos propios de los gatos también han interesado a los hombres
desde un punto de vista musical.

En la época en que la crueldad hacia los gatos se aceptaba como una forma de entretenimiento público, se inventaron algunos aparatos horribles para tal diversión.

Uno de ellos fue el denominado órgano de los gatos, que consistía en un instrumento diseñado para hacer música procedente de los chillidos de un grupo de gatos
cautivos.

Uno de estos instrumentos fue exhibido y utilizado por las calles de Bruselas en una procesión delirante que tuvo lugar en el año 1549 para agasajar a Felipe II, rey
de España y de los Países Bajos, durante una visita a la ciudad. Además de un muchacho envuelto en una piel de oso, algunos monos y un caballo con las orejas y la
cola cortadas, había un carro en el que un oso tocaba el órgano. Pero en lugar de tubos, este contenía veinte cajitas con un gato cada una; las colas que sobresalían se
enganchaban a las teclas del órgano mediante cuerdas de modo que con sólo apretar una de ellas se producía un auténtico alboroto de maullidos, que animaba a los monos a bailar. Cristóbal Calvete, cronista del festejo, contó que los felinos estaban además colocados de tal forma que produjeran la sucesión de notas de la escala, aunque tal pretensión resultara imposible.

Por desgracia para los gatos, los conciertos con el citado órgano se convirtieron en un espectáculo muy popular durante los siglos XVI y XVII y, al parecer, todavía se utilizaban en algunas localidades europeas en el siglo XVIII. Con el paso del tiempo
se había ido perfeccionando y aquellas cuerdas que en principio sujetaran las colas
de los gatos se reemplazaron por pinchos o remaches fijados a los extremos de las teclas, que pinchaban a los felinos haciéndoles maullar lastimosamente. Finalmente,
la cruel costumbre fue perdiendo interés y fue reemplazada por otros tipos de representaciones musicales con felinos. En un cartel del siglo XVII puede verse a un artista francés anunciando su espectáculo con gatos que leen música y tocan instrumentos musicales. Al parecer utilizaba alguna argucia para hacerles producir sonidos, pero por lo menos los espectadores no observaban de forma directa que el concierto que escuchaban se debía a una tortura tan infame como la producida por el órgano de los gatos de infausto recuerdo.

Qué lejos quedaba el sistro, aquel instrumento musical egipcio que veneraba a los gatos. Dicho instrumento era una especie de matraca que consistía en un marco de metal traspasado por cuatro varillas de latón o hierro, sueltas o sujetas con anillos flojos que, al agitarse, emitían un sonido chillón. La zona superior del mismo se decoraba
con la cabeza o la figura de un gato sagrado, emblema de la luna y de la gran diosa representada por esta.

Otro instrumento musical análogo al sistro, pero igualmente cruel para con los gatos
como el citado órgano europeo era el samisén utilizado por las geishas del Japón. En tiempos pasados el cuerpo de dicho instrumento se hacía con piel de gato, pero al menos las geishas que lo tañían pagaban una misa por las almas de los gatos cuyas vidas habían sido cercenadas prematuramente para producir deliciosa música.

Con ejemplos de instrumentos musicales como el órgano no debería sorprender que en siglos posteriores —sobre todo durante el siglo XVII— muchos compositores intentaran imitar los sonidos hechos por los gatos. El interés se ha mantenido hasta nuestros días y son numerosos los ejemplos de piezas musicales, clásicas en su mayoría que imitan la «música» que producen los gatos.

Composiciones para felinos
• Debido al popular instrumento conocido como «órgano de los gatos», muchos compositores del siglo XVII se interesaron en imitar los sonidos felinos,
aunque en su mayoría lo hicieran de forma burlesca. Baste el ejemplo del
“Contrapunto bestiale alla mente”, de Adriano Banchieri, una farsa carnavalesca en forma de madrigal (1608), donde participaban un perro, un búho, un cuco y, naturalmente, un gato. Esta costumbre imitadora se transmitió a la música popular. Así
por ejemplo, en el arreglo de Francesc Pujol de la canción «La gata i en Belitre», hay un coro de voces masculinas que imita el maullar de los gatos. Asimismo, hay un ejemplo
de un animado diálogo entre el Gato con Botas y el Gato Blanco en el último acto del ballet de Tschaikovsky, La bella durmiente, en que los bailarines simulan una escena entre dos gatos y la orquesta imita los sonidos que hacen los animales.

Igualmente famosas son la composición de G. Berthold titulada Dúo para dos gatos y las Berceuses del Gato, de Igor Stravinsky para voz femenina y tres clarinetes. Otras obras dignas de mención son las siguientes: el Funeral del gato Calico, de Mortimer Wilson; El gato de Cheshire, de Edgar Stillman Kelley de la suite de su Alicia en el país de las maravillas.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (3)   No(0)
4/11
Comparte esta noticia  Compartir en Wikio Compartir en Del.icio.us Compartir en Digg Compartir en Technorati Compartir en Yahoo Compartir en Google Bookmarks Compartir en Fresqui Compartir en MySpace Compartir en Meneame compartir en Tuenti Compartir en Facebook compartir en Twitter

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de ElMundodelGato.com
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.