5 razones por las que el gato ha conquistado a los urbanitas

Aunque las estadísticas en este terreno no son muy precisas, todas ellas reflejan una tendencia en las ciudades al crecimiento de la población de gatos controlados. Llamamos gatos controlados a aquellos que viven, comen y duermen en el hogar de una familia y están, en cierto modo, censados. Si contásemos también los gatos que pueblan los descampados y jardines de nuestras ciudades sin pertenecer a nadie y los que se pasan de vez en cuando a comer por alguna vivienda donde son bien recibidos y atendidos, pero “sin quedarse a dormir”, las cifras crecerían exponencialmente.

Es sabido que el gato ejerce un poder de fascinación en el ser humano que mueve a éste a no limitarse a alimentarle y cuidar de su salud, sino que tiende a intentar penetrar en sus misterios y a informarse del fundamento de su singular carácter. Hace no tantos años sólo unos pocos visionarios -caso de El Mundo del Gato en la década de los noventa del pasado siglo- suministraban a la creciente comunidad de aficionados al gato la información que ávidamente requerían para disfrutar cada vez más de su felino doméstico. Hoy, en cambio, la irrupción de Internet en nuestras vidas ha traído una mayor y positiva diversidad de recursos que a buen seguro está en el origen del incremento de esa afición. Gracias a las redes, el amante del gato puede encontrar ayuda en muchos más lugares, y recursos como la web Portal del Criador llegan incluso a informar sobre razas felinas y sus criadores, temática que en aquellos años pioneros era casi un misterio.

Los que disfrutamos de compartir nuestra vida con un gato no necesitamos justificar el éxito de esa especie como animal urbano de compañía. Para el resto del género humano, sin embargo, quizá sea interesante conocer en cinco pistas algunos de los beneficios que reporta la convivencia con un gato con respecto a otros animales de compañía.

1 “Sistema operativo” preinstalado.

Una de las cosas que más sorprende al no iniciado es la facultad del gato para comportarse como está previsto que se comporte. Se trata de una característica que asombra sobre todo a quien tiene o ha tenido un perro, animal de compañía extraordinario para el ser humano pero que necesita adiestramiento y educación para casi todo. Por el contrario, nueve de cada diez gatos sabrán nada más llegar de nuevas a nuestra casa para qué sirve esa batea llena de arena, ese árbol artificial forrado de arpillera o esa colchoneta dorada con forma de sofá en miniatura y decoración al estilo egipcio.

2 El gato es feliz dentro de casa.

Gracias en parte a ese “sistema operativo” a que nos referíamos, el gato encuentra en casa todo lo que necesita, tanto para descansar como para comer y para hacer sus necesidades fisiológicas. Podemos, pues, pasar un largo rato en el trabajo, en el cine o visitando a unos amigos con la tranquilidad de que lo encontraremos a nuestro regreso en perfecto estado de bienestar. El inconveniente es que un gato no nos servirá de coartada para escaparnos oportunamente del puesto de trabajo con la excusa de sacarle a pasear, pero incluso así merece la pena.

3 El gato se administra su propio alimento.

A diferencia del perro, que en su condición de cánido se come a cualquier hora del día todo el alimento que encuentre en su plato hasta quedar ahíto, el gato es capaz de administrar el contenido de su cacharro e ir comiendo sólo lo que necesita en cada momento. Esta característica, unida a lo que comentábamos en el punto anterior, permite que nos ausentemos de casa durante, por ejemplo, un fin de semana, sin que tengamos que preocuparnos por su bienestar ni encargar a nadie que nos lo cuide.

4 Salud e higiene del gato en casa.

En cuanto a salud e higiene, hemos de reconocer que nuestra participación es tan innegociable como con cualquier otra especie de mascota. Los “urbanitas” debemos empezar por acostumbrarnos a comprar gatos de forma segura, contactando con criadores serios que hayan velado por que sus camadas se encuentren libres de enfermedades hereditarias. La visita regular al veterinario es igualmente preceptiva y, por mucha que sea la libertad de movimientos que tal como hemos visto el gato nos confiere, no olvidemos mantenerle limpia la arena y alejada en lo posible de su lugar de comer, procurarle agua en abundancia y sustituir a menudo su alimento sobrante por comida nueva.

6 Embajador de la vida salvaje en nuestro hogar.

El gato es un félido y, como tal, comparte con toda esa familia de mamíferos, ya sea el tigre o el gato de angora, las costumbres y los movimientos de un cazador. De hecho, la IUCN (acrónimo en inglés de la Union Internacional para la Conservación de la Naturaleza) considera al gato doméstico una subespecie del Felis silvestris o Gato montés domesticada por el ser humano hace unos 9000 años. Gran parte de la fascinación que nuestro gato doméstico nos produce se debe a que vemos reproducida en él la imagen de los leones o tigres de película que todos llevamos guardada en nuestra memoria desde la infancia. Así, contemplar al gato maullar para requerir nuestra atención con lo que él cree que es un “rugido“, “acechar” una pelota llena de cascabeles, ocultarse tras un recodo de los muebles para “cazar” nuestros pies, constituye un espectáculo gratuito que la Naturaleza salvaje ofrece a los que vivimos con un gato en casa.

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