Bebés y gatos

Información, la clave del éxito

Algunas mujeres piensan, a la hora de quedarse embarazadas, que la convivencia con su gato puede representar un peligro para su salud y puede suponer un riesgo a la hora de convivir con el bebé. Estos miedos vienen dados por la desinformación y la ignorancia. Por ello, informándonos adecuadamente veremos que la convivencia entre gatos, y bebés es perfectamente compatible y, con el tiempo, beneficiosa.

Algunas recomendaciones antes de la llegada

Ya hemos visto que la llegada de un bebé supone cambios importantes para toda la familia y también para el gato. De hecho, es frecuente que se introduzcan algunas modificaciones en la vida del gato. Estos cambios, por muy pequeños que sean, como cambiar de lugar la cama o caja, es importante hacerlos cuanto antes y mejor antes de la llegada del bebé.

Una de las recomendaciones más útiles, según los especialistas en el tema, es permitir, a la hora de organizar el cuarto del bebé, que el gato entre en contacto con los muebles y demás objetos nuevos que se adquieran para este cuarto. Es recomendable permitir a nuestra mascota oler los muebles, dar una vuelta por la habitación con el objeto de que se familiarice con el espacio y llegue a considerarlo parte de su hábitat. De hecho, algo muy común, cuando el gato asume una actitud positiva, es que comience a restregarse por los muebles. De esta manera demuestra su actitud amistosa. En ese momento, es fundamental no gritarle ni alejarlo bruscamente de la habitación, ya que sólo revertirá el efecto positivo y le hará sentir excluido sin causa aparente. Más bien habrá que acariciarlo o hablarlo apaciblemente.

Para una adaptación sin problemas también es útil comenzar a introducir olores, como una loción o talco para bebé, antes de la llegada de éste. Podemos ponernos estos productos nosotros mismos o ponerlos en una muñeca pequeña.

También es bastante útil colocar una reja para bebés y comenzar a utilizarla o cerrar la puerta cuando no esté cerca para que su mascota no tenga libre acceso a esta habitación. Esto ayuda a establecer los límites antes de la llegada del bebé.

Lo más importante es seguir colmando a nuestra mascota de pequeñas atenciones para que no se sienta ni sola ni triste y para que la futura convivencia sea perfecta.

PRESENTACIÓN DEL BEBÉ

Cuando el bebé llega a casa, nuestra mascota, lógicamente, va a vivir momentos de sorpresa; si hemos seguido adecuadamente las directrices, el proceso de adaptación será bastante rápido. Cuando haya nacido el bebé es bueno que el gato olfatee cosas que ya hayan sido utilizadas por el niño, como ropa, juguetes, etc. En el momento de mostrar al nuevo integrante, es importante esperar que se acerque por sí solo. Una vez que haya notado la presencia del niño se acercará, lo olfateará y mirará.

Aquí es fundamental no impedir a nuestra mascota que curiosee el tiempo que quiera y hay que evitar que se asuste, ya que si esto ocurriera nuestro animal se iría.

Si nuestro gatito huye no hay que obligarlo a que salga, él volverá a curiosear cuando sienta que no hay peligro alguno en el ambiente. Otra recomendación es acariciarlo mientras observa al niño, de esta manera él también se sentirá querido, algo positivo es premiarlo con una galleta, así asociará la presencia del niño con un hecho agradable.

Una buena forma de socializar es sentarte en un sillón y tener el bebé en nuestro regazo y al gato al otro lado.

Para evitar el posible sufrimiento de nuestro animal, es una gran idea pasar un tiempo prestando atención a nuestra mascota una vez que el bebé se ha dormido.

Si éste se despierta y llora, es conveniente, las primeras veces, tranquilizar al gato, ayudando así a aliviar cualquier agitación causada por el nuevo sonido.

Seguro que siguiendo estos pequeños consejos las primeras tomas de contacto entre nuestro bebé y nuestra mascota serán todo un éxito.

Las ventajas de tener una mascota

Hay que señalar que los gatos y los bebés pueden estar juntos y hasta tener una gran amistad. Incluso a medida que van creciendo, está demostrado que nuestros hijos pueden tener una mejor infancia si conviven con una mascota. De hecho, un estudio de la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry determinó que el desarrollar sentimientos positivos hacia el animal puede contribuir a desarrollar la autoestima y la autoconfianza de un niño. Los animales de compañía pueden aportar a los niños muchos beneficios enseñándoles diferentes propósitos.

Las mascotas pueden:

  • Ser los confidentes de los secretos y pensamientos privados; los niños con frecuencia hablan a sus mascotas, al igual que lo hacen con sus animales de peluche.
  • Ayudar a desarrollar en los niños un comportamiento responsable a la hora de tener que cuidarlo.
  • Enseñar al niño el respeto hacia otros seres vivos.
  • Enseñar lecciones acerca de la vida: la reproducción, el nacimiento, las enfermedades, los accidentes, la muerte y el duelo.
  • Producir en el niño bienestar y placer al acariciarla.
  • Desarrollar en el niño sentimientos de amor, lealtad y afecto.

Texto: Lidia García Bouza.

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