Beneficios psicológicos que nos aportan los gatos

Los animales nos hacen compañía pero también reclaman nuestra atención. Tener un animal es una responsabilidad muy grande. Son seres vivos y hay que cuidar de ellos, exigen una dedicación constante y hay que atender a sus necesidades.

En este punto se ha demostrado que tener un gato es de gran utilidad tanto para niños como para ancianos. En los niños estimulan el sentido de la responsabilidad.

Cuidar de uno de estos animalitos puede ayudarles a madurar, a crecer, a darse cuenta de los valores que son realmente importantes en la vida y a adquirir un sentido del deber.

Se ha constatado además que alimentar a un gatito, prepararle la comida, respetar sus horarios, estimula el interés por la propia alimentación combatiendo de esta manera la desgana y la inapetencia que se encuentran el origen de diversos trastornos alimenticios. Además, tener presentes los horarios y las necesidades del animal también constituye un buen ejercicio para la memoria y la concentración de los más pequeños.

Para los ancianos tener un gato es considerado un antidepresivo natural. En muchas ocasiones la jubilación puede provocar en algunas personas un vacío al que se suma un sentimiento de dejar de ser útil para los demás. Las mascotas neutralizan esta sensación, ese vacío en las personas mayores lo llenan a la hora de cuidar a estos animalitos. De esta manera comienzan a sentirse útiles y seguros de sí mismos. La mayoría de los ancianos recuperan la autoestima cuando tienen una mascota que cuidar.

También un gato les mitiga el sentimiento de soledad y les llena los espacios vacíos de la vida. Un cachorro al que atender supone un estímulo para salir del aislamiento y ofrece la posibilidad de abrirse al mundo exterior y restablecer las relaciones o para dar vida a nuevas amistades e intereses.

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