El estrés en los gatos: factores que pueden favorecer su aparición

Debéis saber que los gatos son animales sumamente estresables, y que ese estrés puede llevarles a sufrir anorexia.
Un conflicto con otro gato, cambios en el entorno de la casa, desaparición de un familiar al que tuviera especial apego, dietas poco palatables, temperatura ambiental alta…, provocarán un rechazo total o parcial de la comida.

Estas situaciones son sumamente graves en el gato ya que pueden desarrollar lo que se conoce como lipidosis hepática tras periodos cortos de ayuno (tres o cuatro días). Este problema se agrava si los gatos que sufren esta situación son obesos. Si la situación descrita se presenta, puede ser necesaria la alimentación forzada del gato y, si llegamos a la conclusión de que el factor desencadenante fue el estrés, modificar el entorno, suministrar ansiolíticos y utilizar feromonas sintéticas.

Feliway, se trata de un producto elaborado a partir de la fracción F3 de la feromona facial felina. Diversos estudios han demostrado su eficacia en el control de problemas de comportamiento que incluyen un componente de estrés.

Existen gatos que se «alimentan» con cosas inadecuadas. No es infrecuente que se nos presenten a los veterinarios gatos que mastican prendas de lana, otros tejidos como algodón o fibras sintéticas e incluso plásticos. Los movimientos que realizan mientras los «comen» recuerdan a los que realizan los gatitos cuando maman, por lo que se presenta con más frecuencia en gatos que fueron destetados prematuramente. Sin embargo, las causas concretas del problema se desconocen.

Este comportamiento suele aparecer con la madurez sexual y en ocasiones, aunque no siempre, desaparece de forma espontánea antes de los dos años de edad. Ni que decir tiene que, a veces y como consecuencia de esto, nos encontraremos con obstrucciones
intestinales que precisarán intervención quirúrgica. Algunos autores consideran que el consumo de lana es un comportamiento de tipo compulsivo y que como tal deberá ser tratado. El castigo ante este tipo de conducta no suele ser eficaz y muchas veces provocará miedo e, incluso, agresividad.

Foto Alberto Nevado – El Mundo del Gato
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