El gato de Mayo

Sobre el carácter de los gatos nacidos en mayo existen diversas supersticiones de origen celta. No son los únicos gatos cuyo mes de nacimiento deba tenerse en cuenta: existe un sistema de astrología para gatos que supuestamente orienta a sus dueños a entenderles mejor.

En la época de cosecha se le adornaba a veces con flores y cintas de colores, mientras que había lugares donde se les sacrificaba cuando se segaba la última espiga. También se les metía en sacos y arrojaba a las hogueras en algunas ceremonias del martes de Carnaval, o en Semana Santa para alejar a los espíritus malignos.

El sacrificio de los gatos continuó hasta hace relativamente poco por motivos tan variados como proteger un edificio contra el fuego o para obtener ciertos beneficios con su muerte. Los gatos negros, por ejemplo, eran indispensables en la ceremonia llamada Taigheirin, que todavía se celebraba en las Highlands de Escocia hasta finales del siglo XVII y en la cual se quemaba vivos a los felinos para asegurarse por parte de los dioses el don de la clarividencia. Tampoco se escapaban de ser ahogados muchos gatos nacidos en el mes de mayo: según la superstición celta no sólo eran molestos y fastidiosos, sino sobre todo malos cazadores que en vez de ratones atraían a la casa lagartos y serpientes.

Carl Van Vechten recoge en su obra The Tiger in the House (1922) que «en Devonshire y Wiltshire se cree que un gato de mayo, es decir, un gato nacido en el mes de mayo, nunca cazará ratas ni ratones, sino que en contra de las costumbres de los gatos traerá a la casa serpientes y luciones». Con tantas atrocidades cometidas a la especie, no debería extrañar el «temperamento melancólico» de los gatos.

UNA ANTIGUA CREENCIA

La desconfianza con que en algunas zonas rurales miraban a los gatos nacidos en mayo perdura todavía en la creencia de que estos gatos no deben criarse jamás. Un antiguo proverbio dice que «los gatitos de mayo llaman a la mala suerte y seguro que en gatos sucios se convierten».

El origen de la citada creencia parece encontrarse en los pueblos celtas, de ahí que la misma haya pervivido en regiones que en su día tuvieron profunda influencia celta como las Galias, Finlandia, Irlanda y Escocia. El primero de mayo —Beltane— era un día consagrado a Bile, dios de la muerte. Según cuenta Charles Squire en su obra Celtic Myth and Legend, Poetry and Romance, «si ocurría algo extraño, seguro que era el primero de mayo». Squire ofrece seguidamente una lista de desgracias en el mundo celta acaecidas en ese mes como la muerte del bebé Pryderi, luchas a muerte entre contrincantes de sangre real y el rapto de Ginebra, reina y esposa de Arturo, cuando esta se encontraba en los bosques celebrando las festividades de mayo.

Dado que mayo era para los celtas un mes de mal augurio y que a los gatos les consideraban criaturas en contacto con el más allá y el inframundo, ¿cómo no iban a mirar con miedo supersticioso a los felinos nacidos en ese mes?

Aunque no todo era considerado aciago en mayo, ya que los druidas también celebraban el despertar de la tierra con la llegada de la primavera, su legado mágico supersticioso pervivió en la temible noche de Walpurgis —víspera de mayo— noche en que supuestamente las brujas llegaban volando sobre escobas mágicas con sus gatos para dar la bienvenida al sol naciente de mayo.

Quizá por esta asociación maléfica con las brujas, a los gatos se les quemase vivos en las hogueras encendidas para honrar al sol. Esta costumbre de ofrecer sacrificios se practicaba sobre todo en el solsticio de verano, pero también se llevaba a cabo en mayo en algunas zonas de Europa. En Francia sobrevivió esta cruel tradición hasta que Luis XIV la prohibió.

Además de ser aciago para los gatos, mayo se considera también un mes funesto para las bodas. En el Daily News del 3 de abril de 1929 se hacía eco de esta superstición: «Abril, el mes de las bodas, apresúrate hacia el altar antes de que llegue mayo». Walter Scott escribía en sus Letters on Demonology and Witchcraft que «sólo las mujeres malas se casaban en mayo».

Aunque en sus orígenes el gato estuvo conectado con la divinidad femenina (recuérdese a Bast y a la diosa virgen Palas Atenea) también se le consideraba símbolo fálico.

Esta última asociación y el deseo de mostrar reverencia a la virginidad tuvieron seguramente que ver con la «prohibición» de las bodas en mayo cuando este mes pasó a ser el mes de la Virgen en los países europeos cristianizados.

Texto: Isabela Herranz.

¡Comparte en tus redes sociales!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *