El temperamento del Gato

Existen una serie de «pruebas» encaminadas a valorar el temperamento del animal y su carácter social en el preciso instante en el que se realiza la prueba; este tipo de valoraciones no deben magnificarse, ni ser consideradas como un método predictivo infalible para el conocimiento del carácter del animal adulto.

Múltiples problemas de comportamiento surgen tras la madurez sexual del animal, tras un tiempo de desarrollo y convivencia en su nuevo emplazamiento.

Las pruebas encaminadas a evaluar la aptitud de los gatitos son mucho más limitadas que las realizadas en perros; en el caso de los cánidos las pruebas de aptitud se realizan cuando los cachorros tienen entre siete y ocho semanas de edad, en un ambiente con pocas distracciones y por un examinador que el cachorro no conozca; en el caso de los perros se estudian o valoran los siguientes rasgos: atracción social hacia las personas, respuesta a la sujeción, respuesta a la dominación social, respuesta al control físico, sensibilidad al tacto, sensibilidad a los sonidos, así como estabilidad y nivel de energía.

Foto Alberto Nevado – El Mundo del Gato.

En los gatos sólo se han conseguido identificar tres tipos de comportamientos, tres «personalidades»: por un lado, sociable, seguro de sí mismo y acomodadizo; por otro, tímido, nervioso y poco amistoso, y por último, activo y agresivo.

Para llegar a esta clasificación, los gatitos deben ser valorados en tres etapas o situaciones: su reacción con los hermanos de camada y con la madre (¿amistosos, asustadizos o agresivos?); manipulación del animal (levantamiento, caricias, cepillado), en cuyo caso la resistencia al manipulado debe ser mínima, y respuesta del animal al control físico, ruidos fuertes y el corte de uñas.

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