Hasta 5 de cada 100 gatos podrían sufrir asma

El asma afecta mayoritariamente a los felinos, siendo los jóvenes y los de raza siamés los más predispuestos a sufrir esta patología

El asma es una enfermedad muy habitual en gatos. De hecho, entre el 1 y el 5 por ciento de los gatos podrían sufrir asma[1]. No obstante, los estudios de prevalencia sobre esta enfermedad son limitados y se sospecha que es una patología infradiagnosticada.

El evento inicial desencadenante del asma es una reacción ante una exposición a alérgenos inhalados, que causan una respuesta alérgica, pudiendo tener diferentes efectos y mermando enormemente la calidad de vida de nuestras mascotas si la enfermedad no está bajo control. Por ello, debemos conocer sus causas, signos y tratamientos disponibles si queremos controlar en la medida de los posible su curso.  

 “El asma está descrito mayoritariamente en felinos, siendo los jóvenes y los de mediana edad los más representados y, posiblemente, la raza siamesa la más predispuesta”, explica Jordi Puig, especialista diplomado en Medicina Interna, y corresponsable del departamento de Medicina Interna de AniCura Ars Veterinaria Hospital Veterinari. “En medicina felina, las enfermedades inflamatorias bronquiales incluyen principalmente el asma y la bronquitis crónica que, a diferencia del asma, surge a partir de un daño como infecciones e inhalaciones irritantes causando una inflamación crónica”, concluye el veterinario.

Concretamente en el caso del asma felino, la evidencia indica que la afección se debe a una respuesta alérgica después de la exposición a alérgenos inhalados. La estimulación inducida por estos alérgenos conduce a la producción de una gran variedad de citocinas, que acaban causando unos cambios patológicos en las vías respiratorias. En palabras de Jordi Puig: “Las tres principales características distintivas del asma incluyen: inflamación de las vías respiratorias, hiperreactividad de las vías respiratorias con limitación del flujo de aire y finalmente una remodelación de las vías respiratorias”, apunta el veterinario.

La presencia de tos, incremento del esfuerzo respiratorio, respirar con la boca abierta, sibilancias o cianosis son algunas de las señales de que nuestra mascota podría sufrir asma

Asma en felinos: cómo detectarlo, tratarlo y prevenirlo

La presencia de tos, incremento del esfuerzo respiratorio, respirar con la boca abierta, sibilancias (sonidos agudos y silbantes que se producen durante la respiración) o cianosis (coloración azul de las mucosas que se produce a causa de una oxigenación deficiente de la sangre) son compatibles con una enfermedad bronquial como el asma. Sin embargo, muchos gatos presentan signos crónicos y lentamente progresivos u ocasionales, por lo que pueden pasar desapercibidos por el cuidador de la mascota durante largos periodos de tiempo, sobre todo al inicio.

El diagnóstico de la enfermedad bronquial inflamatoria que engloba principalmente el asma y la bronquitis crónica se basa en la combinación de signos clínicos, hallazgos del examen físico, pruebas de diagnóstico compatibles y, en resumen, en el descarte de otras patologías que se presentan con signos parecidos. Actualmente, existe tratamiento para esta afección, que consta principalmente de minimizar el estrés y aportar oxígeno en casos de crisis agudas, juntamente con la administración de glucocorticoides y broncodilatadores.

Aunque la mayoría de los gatos con esta patología requieren un tratamiento de por vida, con un manejo adecuado se pueden mejorar signos clínicos y reducir la necesidad de administrar medicamentos.


[1] Trzil JE, Reinero CR. Update on Feline Asthma. Vet Clin North Am Small Animal Pract. 2014;44(1):91–105

Fuente: AniCura.

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