La elección de un gato. antes de decidirnos debemos conocer sus necesidades

Cuando un futuro propietario se enfrenta a la elección de un animal de compañía, y entre sus opciones aparece la figura de un gato, la decisión final sigue realizándose de una manera poco valorada. ¿Qué gato debemos incorporar a nuestro hogar?, ¿un macho o una hembra?, ¿un ejemplar de pelo largo o de pelo corto?…

Son muchas las ventajas que tiene elegir a un gato como animal de compañía, pero también tiene desventajas. Por ello, antes de decidir debemos responder honestamente a una serie de preguntas, porque son más importantes de lo que parece al principio.

No elijas un gato… Si…

Si sólo consideras su belleza y no su comportamiento.

Si no vas a prestarle la atención sanitaria imprescindible.

Si te gusta imponer tu criterio a pies juntillas, ya que no se someterá como un perro.

Si quieres un animal que te reciba dando saltos y moviendo la cola, ya que el gato saldrá a saludarte, pero sus modales son exquisitos, incluso cuando se trata de expresar la felicidad de volver a verte.

Si no te gusta ver a los animales encima de los sofás, camas, estanterías, etc., ya que impedir que un gato acceda a estos sitios requiere mucho esfuerzo si no lo encerramos.

Si vives en un apartamento y no vas a proteger las ventanas; los gatos se caen desde las alturas por falta de previsión.

Si quieres tener libre de pelos tu ropa, ya que por mucho que te esfuerces siempre habrá alguno difícil de quitar.

Si te desagrada la limpieza periódica de la bandeja de arena para mantenerla en perfecto estado higiénico.

Si no estás dispuesto a que pase horas durmiendo encima de ti.

Si no vas a aprender a cortarle las uñas y te desesperas porque la tela de los sofás (y posiblemente alguna más) se deteriore por ellas.

Si lo que realmente deseas es otro animal pero no lo puedes atender como merece y crees que el gato no requiere atención alguna.

Deseamos insistir en el hecho de que cuando decidamos tener un animal de compañía, el que sea, debemos ser conscientes de la responsabilidad que supone.

No debe elegirse un gatito sólo por su belleza

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