La nariz de los gatos no son un termómetro

Uno de los errores más extendidos entre los dueños de gatos (y también de perros) es creer que si su nariz está seca y caliente significa que el animal tiene fiebre. Sin embargo, son muchas las razones por las que la humedad y la temperatura de la trufa pueden alterarse y que no tienen nada que ver con su salud.

Te parece que duerme demasiado y que ha perdido el apetito. Piensas que puede estar enfermo y no dudas en comprobar si tiene fiebre tocándole la nariz. Si está seca y caliente crees que le ha subido anormalmente la temperatura y si está húmeda pero demasiado fría tampoco te fías y decides llevarle urgentemente al veterinario. Pero lo más seguro es que tu gato esté perfectamente sano porque la nariz no es un buen indicador térmico. Que esté fría o caliente depende de la temperatura del cuerpo del animal, de la ambiental y de nuestra percepción del calor y del frío. Por ejemplo, puede que su trufa tenga una temperatura más alta de lo normal porque haya estado tumbado un rato al sol o cerca de un radiador mientras que si ha estado en un lugar frío, ocurrirá lo contrario.

En cuanto a la humedad, lo normal es que esté siempre hidratada no sólo por la saliva que deposita en ella al pasarse la lengua con frecuencia sino porque las lágrimas se vierten de manera continuada a través de los canales naso lacrimales a las fosas nasales.

Pero sí hay varios aspectos sobre la salud de nuestro gato que podemos percibir a través del estado de su trufa. En un felino sano la nariz no gotea, ni presenta costras, supuraciones, tos o estornudos. Además, el animal debe respirar sin dificultad y de forma prácticamente inaudible.

Si la nariz gotea, habrá que limpiar los orificios nasales con un algodón empapado en agua tibia para evitar que se formen depósitos pero debemos observar la mucosidad. Ésta debe ser clara y, en el caso de que aparezcan burbujas, sea espesa o tenga un color extraño, tendremos que acudir al veterinario. Si el goteo va acompañado de lagrimeo y estornudos podemos estar ante una infección viral. En el extremo opuesto, si encontramos grietas, costras o heridas abiertas, es posible que el gato tenga un problema cutáneo.

Texto: Patricia Lozano.

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