La vista

La vista del gato es prodigiosa. Su campo visual no es excepcionalmente amplio, pero es superior al nuestro y percibe con una gran rapidez todo objeto en movimiento.

El gato tiene los ojos colocados paralelos y con visión frontal, no lateral como la mayoría de los demás mamíferos. Su retina le permite recibir los mensajes luminosos más tenues. En pleno día su pupila se reduce hasta formar una leve raya vertical; de noche, en cambio, se engrosa y redondea. Gracias a esta facultad el gato es capaz de ver tan bien de día como de noche.

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