Miedo a lo desconocido

Los felinos son animales precavidos por naturaleza e intuyen el peligro mucho antes que los seres humanos

Aunque los gatos domésticos actuales lleven algunos siglos  conviviendo en nuestros hogares, protegidos de sus enemigos naturales, su instinto de supervivencia está muy desarrollado. Sus miedos, justificados o no, les han ayudado a sobrevivir y evolucionar como especie durante siglos.

Influye mucho el ambiente en el que viven o en el que se han criado, también la raza a la que pertenecen y el carácter del animal. Un animal mal sociabilizado, como un gato callejero que no fuera adoptado hasta cierta edad, al no tener contacto con los seres humanos probablemente será más asustadizo que un gato nacido en un entorno familiar.

Los gatos son animales que, salvo contadas excepciones, necesitan una estabilidad en cuanto al ambiente que les rodea. Por ejemplo, si tenemos que marchar de vacaciones, siempre será mejor que alguien conocido venga a cuidar de nuestro gato en vez de trasladarlo a una casa desconocida. El cambio de domicilio siempre desata sus miedos a lo desconocido para ellos, un ambiente que no les es familiar y que les parece lleno de peligros por todas partes. En el caso de que esta opción no sea posible, deberemos buscar, lo más cerca de casa para no someterlo a un largo viaje que acentuará su nerviosismo, un lugar adecuado y de confianza, preferiblemente con alguien familiar para nuestra mascota.

Un miembro nuevo en la familia, por ejemplo otro animal incluso de su misma especie, puede desatar en algunos ejemplares la desconfianza y el recelo hasta que haya pasado un periodo razonable de adaptación para, después, llegar a ser los mejores amigos del mundo.

Foto El Mundo del Gato.

RUIDOS BRUSCOS

Hay pocos gatos que no tengan miedo al aspirador, una sartén que cae al suelo… estos ruidos pueden desatar en segundos el pánico más absoluto en nuestro amigo de cuatro patas. Los ruidos caseros comunes, a los que se irán acostumbrando con el tiempo, al principio pueden ser un gran trauma, pasando con el tiempo a ser una simple molestia para nuestro amigo, que tolerará aunque no acabe de verlo claro.

Dos casos de electrodomésticos muy comunes en casa que pueden asustar a nuestros gatos son, como comentábamos antes, el aspirador —que la mayoría de los gatos, con el tiempo, evitan sin mayor trauma— y el otro que nos puede provocar más quebraderos de cabeza es el secador sobre todo si es un animal de pelo largo o semilargo y necesita baños frecuentes (aunque también un gato de pelo corto de vez en cuando necesitará un baño). El truco está en acostumbrarlos de pequeños, si es posible. Debemos intentar adquirir un secador que no sea muy ruidoso y hacerles ver que no es tan amenazador como les puede parecer en un primer momento. Si nuestro gato ya es adulto y nunca ha tenido la experiencia de un secador encendido cerca de su cuerpo, deberemos tener mucha paciencia.

VIAJES

Los viajes en coche o transporte público también pueden asustar mucho a nuestro gato, sobre todo si no están acostumbrados. Nunca deberemos transportar al gato en brazos porque podría asustarse, saltar y salir corriendo, produciéndose su extravío. Siempre deberemos transportar al gato en una jaula o trasportín adecuado, tapado y resistente, que le haga sentirse seguro y sea lo menos traumático para él. Dentro del trasportín podemos colocar una mantita o paño que el gato pueda identificar con el olor de nuestro hogar.

Foto El Mundo del Gato

Las visitas al veterinario también son causa de trauma para nuestro amigo.

Evidentemente, deberemos llevarlo, como en los viajes, en un trasportín adecuado. En la sala de espera de un veterinario puede haber cualquier tipo de animal, los más comunes perros nerviosos y ladrando, que pueden asustar a nuestro inquieto gato.

Siempre puede producirse un accidente, ya no solamente por un ataque sino por el simple olisqueo de un perro a nuestro trasportín, en el que pueden saltar las chispas por parte de ambos contendientes. Por lo tanto, cuanto más seguro sea, mejor para nuestra mascota.

Ante un ataque de pánico de nuestro gato, por cualquier motivo, nuestra actitud siempre debe ser tranquilizadora, calmando al animal con palabras dulces y gestos de cariño. El gato ira tranquilizándose progresivamente.

Foto Alberto Nevado – El Mundo del Gato.

Los cambios de domicilio también suelen ser traumáticos para un gato. El movimiento que genera una mudanza, nerviosismo por parte de los dueños, un cambio de rutina total y, por último, el cambio de casa, una nueva residencia, que será un entorno desconocido para nuestra mascota. En estos casos debemos actuar con mucho tacto, puede ser que nuestro gato esté receloso y con miedo unos días hasta que se acostumbre a su nuevo hogar.

Los gatos no son animales nerviosos, simplemente son cautos y conscientes de los peligros que les rodean, peligros que a nosotros nos pueden parecer absurdos, pero que para un felino son cuestión de supervivencia.

Texto: Elisa Rodríguez-Valdés.

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