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Trastornos del comportamiento en el gato (II) Agresividad

Trastornos del comportamiento en el gato (II)
Agresividad

Texto: José Enrique Zaldívar

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:16h
En el número anterior de la revista, se publicó un primer artículo sobre determinados comportamientos indeseables del gato. En el de este mes, presentamos una segunda entrega que esperamos que merezca vuestro interés. Nos centraremos en los problemas de agresividad que son el segundo trastorno más frecuente en la conducta de estos animales.
Las interacciones agresivas pueden ser sutiles, con miradas fijas o posturas del cuerpo, o pueden consistir en encuentros activos que implican bufidos, gruñidos, persecuciones, arañazos y mordiscos. No es raro que en la clínica diaria nos hagáis preguntas sobre determinadas conductas agresivas que en ocasiones habéis observado en vuestro gato.

En el perro existen determinadas manifestaciones de este tipo que tienen como origen una causa orgánica, es decir, una enfermedad. En el gato este tipo de agresividad es bastante rara, pero se da y, por tanto, también hablaremos de ella. En segundo lugar, el gato no presenta agresividad competitiva o por dominancia, por lo menos hacia las personas, como es frecuente encontrar en los perros, aunque ciertas actitudes parecen contradecir tal afirmación.

AGRESIVIDAD HACIA LAS PERSONAS
  • Agresividad causada por falta de socialización. El periodo de socialización más importante en el gato se sitúa entre las 2 y las 12 semanas de edad, que es cuando se aprenden numerosas interacciones adecuadas con otros gatos y personas.
El momento más importante para exponer al gato a las personas se sitúa entre las 2 y las 7 semanas de edad. Los gatos que han perdido aspectos de lo que son las relaciones sociales corren el peligro de manifestar respuestas sociales anormales.
  • Conducta de juego versus agresividad ofensiva o defensiva y agresividad predadora. Los gatitos que han sido criados a biberón y no han sido corregidos por su madre u otros hermanos de la camada por el juego violento, pueden no limitar los arañazos y los mordiscos durante el juego.
Algunas conductas que manifiestan vuestros gatos y que interpretáis como agresivas son, en realidad, conductas de juego.
  • Agresividad redirigida. Es un problema relativamente frecuente en los gatos. Esta forma de agresividad aparece cuando el estímulo responsable de la conducta no es accesible al animal, de forma que éste dirige su agresión hacia un objeto alternativo, en concreto una persona. Suele coincidir con situaciones en las que el gato presenta una gran excitación
  • Agresividad por miedo. El diagnóstico de la agresividad por miedo se convierte en algo relativamente sencillo de identificar, al reconocer la postura característica asociada a la agresividad defensiva. No está de más recordar que las secuencias motoras que acompañan a los diferentes tipos de agresividad son, hasta cierto punto, constantes y, por tanto, muy útiles para identificar el tipo de agresividad.
  • Agresividad por causa orgánica. A pesar de que se trata de una situación poco frecuente, la agresividad por causa orgánica puede ser el resultado de un número considerable de enfermedades. Cualquier problema que provoque dolor puede desencadenar esta conducta; entre ellos, destacan la impactación de sacos anales, artritis, lesiones orales y, en ocasiones, las patologías que asientan en las vías urinarias bajas.
El hipotiroidismo y el hipertiroidismo pueden causar irritabilidad y conductas agresivas. Es curioso pero se dan casos de gatos con hipotiroidismo cuyo único síntoma es la presencia de manifestaciones agresivas.



OTRAS FORMAS DE AGRESIVIDAD

De forma muy esporádica, el gato puede mostrar agresividad territorial hacia personas. Dicha agresividad no va acompañada de la secuencia motora típica de la agresividad defensiva y se manifiesta sólo hacia personas desconocidas para el animal.
  • Agresividad entre gatos. Las formas principales de agresividad entre gatos son la agresividad intrasexual, la agresividad por miedo y la agresividad territorial.
  • Agresividad de reafirmación o relacionada con el estatus. Las jerarquías sociales de los gatos pueden incluir interacciones con los seres humanos. Algunos gatos son dominantes y agresivos y pueden mostrar su agresividad hacia las personas cuando se les acaricia, cepilla o se les coge. Debéis saber que muchos gatos no soportan que este tipo de actuaciones se prolonguen demasiado tiempo.

Hasta aquí este repaso a lo que, en un momento determinado, puede tornarse fatal en la relación con vuestro gato, ya que los problemas de comportamiento hacen peligrar el vínculo entre seres humanos y animales y son causa frecuente de renuncia o de eutanasia de animales sanos.
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