www.elmundodelgato.com

ONCOLOGÍA FELINA (II)

Texto: José Enrique Zaldívar Laguía

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:16h
ONCOLOGÍA FELINA (II)
En el artículo publicado en el número anterior de esta misma revista, hice mención a los virus que pueden ser capaces de producir enfermedades neoplásicas en el gato: papilomatosis, retrovirus (leucemia, inmunodeficiencia y sarcoma felina) y los virus de la papilomatosis.
PAPILOMAVIRUS
La papilomatosis vírica felina es una enfermedad causada por un papilomavirus específico del gato y, a pesar de que su genoma es similar al del virus del papiloma canino, se considera específico de esta especie. Los papilomas se desarrollan después de que el virus se introduce a través de lesiones o abrasiones de la piel. Afecta a gatos de entre 6 y 13 años aunque, en ocasiones se ha encontrado en gatitos de 6 meses de edad. Aunque se trata de tumores que suelen tener un carácter benigno, se ha asociado a neoplasias malignas como los carcinomas de células escamosas. Curiosamente, la presencia de papilomavirus en el ganado vacuno se ha asociado con la aparición de este tumor en el gato, ya que, en un estudio de 20 gatos que presentaban fibropapilomas, más de la mitad habían estado en contacto con este tipo de animales y todos estaban en un área con granjas de vacuno de leche.

RETROVIRUS
Las infecciones retrovirales se consideran la infección número uno en causas de morbilidad y mortalidad en el gato doméstico. Antes de que apareciera la vacuna frente a la leucemia felina, un tercio de las muertes en gatos se relacionaron con esta enfermedad.

VIRUS DE LA LEUCEMIA FELINA
Se le considera un virus muy frágil ya que, por ejemplo, en la saliva se inactiva en una o dos horas, mientras que en exudados o en sangre puede ser viable durante 48 horas (a 37ºC) o de una a dos semanas (a 22ºC). Se inactiva rápidamente por el calor y por la mayoría de los desinfectantes. Podemos decir, por tanto, que las mesas de exploración, los trasportines, o las salas de espera de las clínicas, no son fuentes potenciales de contagio. Los factores más incriminados en la transmisión son el lamido, los mordiscos, el acicalamiento, el compartir bandejas, los recipientes de agua y los recipientes de comida. El contacto íntimo como las gateras y las residencias, provoca el mayor número de contagios.

El virus de la leucemia felina puede producir diferentes tipos de tumores en el gato, especialmente los relacionados con el sistema hematopoyético. Podemos decir que sólo el 20 por 100 de los gatos afectados de leucemia van a desarrollar un cáncer linfoide.

VIRUS DEL SARCOMA FELINO
Los virus del sarcoma felino son verdaderos híbridos que resultan de una extraña recombinación del provirus de ADN del FeLV con proto-oncogenes del gato. Los gatos que son positivos al virus del sarcoma felino (FeSV) también lo son al virus de la leucemia (FeLV). La transmisión entre gatos del FeSV no ha sido demostrada.

Los tumores producidos por el virus FeLV son multicéntricos y se encuentran con más frecuencia en gatos jóvenes. Se caracterizan por un crecimiento rápido. Las lesiones aparecen con más frecuencia en las zonas en que se produjeron mordeduras con anterioridad.

VIRUS DE LA INMUNODEFICIENCIA
No es virus que se contagie con la facilidad con que lo hace el de la leucemia y se piensa que el único camino de transmisión es por mordedura. La prevalencia de tumores en gatos positivos a FIV varía del 1 por 100 al 62 por 100. Los linfomas y los tumores mieloides y unos pocos carcinomas y sarcomas, son las neoplásias que con más frecuencia de asocian a las infecciones por FIV. Un estudio encontró que los gatos infectados por los dos virus tenían seis veces más posibilidades de desarrollar un linfoma o una leucemia que los que habían sido infectados por los virus separadamente.

SPN
Lo que llamamos SÍNDROME PARANEOPLÁSICO (SPN) es una alteración asociada a una neoplasia en la estructura o la función del cuerpo y que tiene lugar distante al tumor. Por explicarlo de forma sencilla, el SPN lo constituyen aquellos síntomas y alteraciones que a veces se presentan en los gatos afectados de un tumor.

ALTERACIONES CUTÁNEAS
Existen una gran gran variedad de alteraciones cutáneas que van unidas al cáncer en el gato: la alopecia aguda, simétrica bilateral (vientre y extremidades) y brillante ventralmente se puede presentar en algunas ocasiones. El pelo se arranca con facilidad de las áreas no alopécicas y las almohadillas presentarán falta de tejido. Los signos clínicos en estos casos incluyen anorexia, pérdida de peso, letargia y dificultad para caminar o mantenerse en pie, probablemente por las lesiones que presentan las almohadillas. El carcinoma pancreático con metástasis en hígado se ha descrito en gatos como causa de una alopecia progresiva y sin cicatrices. El carcinoma biliar en el gato también se presenta con estos síntomas.

Los pacientes con cáncer pueden desarrollar complicaciones renales importantes, en especial en los casos de linfoma, como consecuencia de la hipercalcemia nombrada anteriormente.

DIAGNOSIS
El cáncer, aunque resulte un poco complicado de entender, no es siempre fácil de diagnosticar. Ante la presencia de un nódulo cutáneo o mamario o de una deformación ósea, la realización de una biopsia nos sacará en la mayoría de las ocasiones de dudas. El problema se presentará cuando el posible tumor se localice en un órgano o en una estructura anatómica que no está a la vista o que sea difícil de palpar. Para ello contamos con los métodos de diagnóstico por imagen. Las radiografías de rutina, la ecografía, la medicina nuclear y las imágenes de cortes por secciones en la Tomografía Computerizada (TAC) y las imágenes de la resonancia magnética (RM) se utilizan de forma rutinaria en la oncología veterinaria.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(1)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+

0 comentarios