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Diarrea en el gato: algo más que un síntoma

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:16h
Diarrea en el gato: algo más que un síntoma
Texto: José Enrique Zaldívar (Clínica Veterinaria Colores)

El intestino del gato se divide en dos tramos: el anterior, al que llamamos intestino delgado y que comprende duodeno, yeyuno e ileón, y el posterior, al que llamamos intestino grueso y que comprende ciego, colon y recto. Las causas de las diarreas en el gato pueden asentar en cualquiera de estos tramos, aunque las zonas afectadas con más frecuencia son el duodeno y el colon.

En el presente artículo he dividido la exposición en diarreas de intestino delgado y en las de intestino grueso, pero en el cuadro resumen las he unificado, porque muchas de ellas se pueden dar en ambos tramos, es decir, tanto en el delgado como en el grueso. A su vez, las he clasificado en agudas y crónicas, en función de su duración y respuesta al tratamiento.
La diarrea es uno de los motivos de consulta más frecuentes en las clínicas veterinarias. Se define simplemente como las deposiciones que contienen un exceso de agua. En algunos casos puede haber aumento en la frecuencia de la defecación. La diarrea también se ha descrito en términos amplios y sencillos como "la evacuación demasiado rápida de heces bastante blandas". La diarrea es la manifestación más clara de una disfunción intestinal. Puede deberse a un proceso primario que afecte directamente al
aparato digestivo, o bien ser consecuencia de otras enfermedades que afecten a riñón,
hígado, páncreas o glándulas. Los veterinarios, para complicarnos la vida, solemos clasificarlas según su localización (intestino delgado o grueso), mecanismo (osmótica, secretoria, exudativa) o según su causa, aunque esta última en muchas ocasiones es difícil de establecer.

Normalmente son procesos que se controlan con relativa facilidad, pero cuando nos encontramos ante un proceso crónico, es decir, con un gato en el que hemos probado
de todo y sigue sin hacer unas deposiciones adecuadas, los veterinarios, aunque nos cueste reconocerlo, estaremos ante un problema de muy difícil solución.

Un dato muy importante es conocer la duración del problema, y esto no siempre
es posible, ya que muchos gatos pasan la mayor parte de su tiempo en el exterior y
sus propietarios desconocen, por tanto, cuánto tiempo hace que su animal está enfermo. Sobre estos animales también será complicado recabar información sobre la naturaleza y carácter de la deposición, que nos ayudaría mucho para saber en qué zona del intestino se está produciendo el problema, y, además, el tratamiento será complicado, porque el gato habrá días que esté en casa a la hora de la medicación y otros que no. Estos contratiempos son difíciles de solucionar, y para ello necesitamos siempre la colaboración del dueño del gato. Tampoco es nada extraño que un propietario nos traiga el gato comentando que está estreñido, cuando realmente lo que le ocurre es que tiene lo
que llamamos tenesmo, es decir, la necesidad de defecar constantemente. Dado que
raramente obtendremos una muestra de heces durante la consulta, es de gran importancia que vosotros nos informéis de las características de las deposiciones, si
tienen moco, sangre, color, apariencia, frecuencia, volumen, si hay urgencia o dolor
al defecar. Los gatos con problemas intestinales suelen defecar en lugares inadecuados,
o bien cerca -pero no dentro- de su bandeja sanitaria.

Las diarreas a veces se acompañan de otros signos, como vómito, pérdida de peso,
cambios en el apetito, flatulencia y borborigmos. La pérdida de peso es uno
de los signos que más nos debe preocupar, y más si va acompañada de inapetencia,
aunque también existe un cuadro grave que es el de diarrea, pérdida de peso y aumento del apetito (algunos gatos con linfoma gastrointestinal presentan estas características y también algunos afectados de hipertiroidismo).

Diarrea aguda
Los problemas derivados de la dieta, infecciones virales y parasitosis, son las causas más frecuentes de diarrea aguda. En estos casos, los análisis de heces deben ser una
rutina y, a ser posible, debéis entregar a vuestro veterinario más de una muestra,
mejor tres de días diferentes.

Aunque las diarreas inducidas por la dieta son comunes, a veces es difícil su diagnóstico definitivo. Pueden ser debidas a un exceso de ingestión de comida, cambios repentinos en la dieta (en especial alimentos enlatados a base de carne), comidas en descompo-sición, intolerancia o alergia al alimento. La dietoterapia para gatos con diarrea aguda
incluye restricción dietética durante 24-48 horas (para generar un estado de reposo
fisiológico en el canal intestinal) seguida por la reintroducción gradual del alimento con una dieta blanda muy baja en grasa de fácil digestibilidad (pollo y arroz o una de las excelentes dietas hiperdigestibles que los grandes fabricantes de comidas para pequeños animales tienen en el mercado), que será ofrecida en pequeñas cantidades, varias veces al día, durante varios días.

Aquí, lo importante es que dejéis de preocuparos por tener a vuestro gato uno o dos días sin comer: no pasa nada. Los fracasos en los tratamientos vienen muchas veces derivados de que el animal pide comida y vosotros se la dais, y a las pocas horas vuelve de nuevo la diarrea.

En caso de que vuestro gato, además de tener diarrea, presente deshidratación, depresión y fiebre, será necesaria la realización de pruebas más específicas, empezando por un análisis de sangre. En caso de sospecha de alguna enfermedad vírica procedere-mos a la realización de pruebas específicas de Panleucopenia, Leucemia, Inmunodeficiencia o PIF.

Diarrea crónica
La diarrea que no responde a la terapia convencional dentro de las dos o tres semanas
posteriores al tratamiento puede ser considerada crónica, y tendremos que realizar pruebas mucho más específicas.
• Diarrea crónica de intestino delgado:
Si llegamos a la conclusión de que se trata de un problema de intestino delgado, se puede tratar de una alteración de la digestión (enfermedad maldigestiva), de una mala absorción de los alimentos (enfermedad malabsortiva) o de alguna anormalidad funcional.

Una mayoría de los pacientes con este tipo de diarrea padecen procesos de malabsorción, cuyas causas son variadas.

Las alteraciones de la digestión suelen deberse a problemas pancreáticos, fundamental-mente a la insuficiencia pancreática exocrina. Actualmente existe una prueba muy fiable para el diagnóstico de estas enfermedades, que es la determinación de tripsina inmunoreactiva en suero (TLI) después de un ayuno de 12-18 horas. La enfermedad
intestinal malabsortiva se puede dividir en enteropatias con pérdida de proteínas o sin pérdida de ellas. Un análisis de proteínas en suero nos puede sacar de dudas, pero debéis saber que los trastornos entéricos en el gato con pérdida de proteínas no son muy frecuentes. La hipoproteinemia (proteínas bajas en suero) indica un grado significativo de enfermedad en el gato y la biopsia intestinal estaría indicada si pensamos que en el intestino está la causa del problema, sin olvidar que, además, pueden estar dándose al mismo tiempo alteraciones hepáticas o renales concurrentes. Los análisis de orina para evaluar la función renal también están indicados.

El hemograma puede ser de gran ayuda en caso de que nos encontremos con elevación de glóbulos blancos (leucocitosis por inflamación), eosinofília (enteritis eosinofílica, parásitos), linfopenia absoluta (ausencia de linfocitos) y anemia (hemorragia, anemia de la enfermedad crónica, malabsorción de nutrientes). La presencia de una disminución del valor en sangre de las proteínas (albúmina o albúmina y globulina), se relaciona con problemas en intestino delgado, hígado o riñón.

Como podréis entender, la realización de todas estas pruebas comporta un importante
gasto, así que muchas veces lo que hacemos es intentar ensayos clínicos y ver los resultados, pero nunca lo haremos ante un gato que presenta un valor de proteínas anormal, ya que estos animales suelen empeorar los cuadros clínicos en un lapso de tiempo muy corto. Estos ensayos terapéuticos incluyen el uso de dietas hipoalergénicas, antihelmínticos o antibióticos específicos para Giardias, Clostridium o sobrecrecimien-tos bacterianos.

Los ensayos dietéticos en general se prescriben entre 3-4 semanas, aunque algunos
responderán de manera favorable en 3-14 días. Los tratamientos con antibióticos pueden llegar a ser necesarios durante 2 o 3 semanas. Una buena respuesta a estos tratamientos
nos evitará tener que realizar pruebas de elevado coste.

Otras pruebas a tener en cuenta y que a veces tenemos que realizar, son el análisis
de muestras de contenido duodenal y medición de las concentraciones séricas de
vitamina B 12 y folato. Un valor de B 12 por debajo de su rango normal puede indicar
una enfermedad intestinal grave.

Otras pruebas complementarias que pueden estar indicadas son las radiografías de contraste y la ecografía, que nos permiten visualizar estrechamientos, tumores o cuerpos extraños. En muchas ocasiones es más interesante realizar una ecografía, porque el espesor de la pared intestinal se puede valorar mejor y la presencia de tumores o de inflamaciones de ganglios se visualiza más fácilmente.

El paso definitivo en muchos pacientes con diarrea crónica es la ejecución de una
biopsia, mediante endoscopia o cirugía.

Yo considero que una biopsia está justificada cuando estamos ante una diarrea
crónica y la analítica ha dejado bien claro que se está produciendo una pérdida de
proteínas en el paciente.

• Diarrea crónica de intestino grueso:
En los casos leves, los procedimientos diagnósticos no difieren de lo expresado anteriormente, es decir, respuesta a los distintos tratamientos (antihelmínticos, dietas
de eliminación, dietas hiperdigestibles).

Si el cuadro persiste se puede optar por la realización de una citología fecal o de raspados rectales, en busca de Clostridium, células inflamatorias o de Histoplasmas.

Otra prueba a tener en cuenta es el cultivo, si es que la citología rectal nos ha sugerido la presencia de algún germen como causante de la enfermedad. La biopsia de colon es otra opción a tener en cuenta. Todas estas pruebas deben ir precedidas de los análisis descritos en las diarreas de intestino delgado, es decir, análisis de sangre, de heces y de orina, para descartar que haya otras enfermedades añadidas.
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