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Alergia e intolerancias alimentarias

Alergia e intolerancias alimentarias

Texto: Doctor Óscar Alexander Roa Acosta (M.V.-ULS)

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:16h
El presente artículo pretende explicar varios interrogantes que con frecuencia, los propietarios de gatos y perros se hacen cuando sus pequeñas mascotas se enfrentan a un proceso alérgico o de intolerancia alimentaria.
Alergia e intolerancia alimentaria son conceptos que los propietarios muchas veces no saben diferenciar. En ocasiones tan sólo se observan síntomas digestivos como vómito o diarrea; sin embargo, pueden cursar conjuntamente con dermatitis, alopecia o caída del cabello y en ciertos casos con inflamación de los párpados (blefaritis), de los labios y los folículos pilosos; por lo tanto, iré planteando las preguntas tal como me han sido hechas por los dueños de mis pacientes en la consulta:

¿Cómo debo tratar a un gato o perro alérgico a los alimentos y a otro que no tolere
determinados ingredientes?
El tratamiento para un gato o un perro alérgico se basa en suministrar alimentos que no contengan la fuente de proteína que ocasiona la reacción antigénica en primera instancia. Si persiste dicha reacción se necesitaría dar al animal un alimento especial que tuviera una fuente de proteína de bajo peso molecular (inferior a 3 daltons)
obtenida bajo un proceso de hidrólisis, lo cual no afecta las características nutricionales de la misma y permite que no sea reconocida por el sistema inmune del animal originando la reacción; una buena alternativa sería un alimento formulado como el Prescription Diet Z/D de Hills®. Otra forma terapéutica es la desensibilización a
la fuente proteica realizando diluciones de la misma y luego aplicándolas al animal a manera de autovacuna o con un efecto similar al de las diluciones homeopáticas;
por otra parte en la medicina tradicional es usual el uso de corticoides y antihistamínicos.

En el caso de la intolerancia, se debe eliminar de la dieta del animal el ingrediente que pueda estar ocasionando el malestar (indigestión, falla metabólica o toxicidad).

Un ejemplo de esto es no suministrar leche a algunos gatos y perros, porque empiezan con diarrea o vómito; se le puede dar, pero deslactosada. Ahora bien, hoy en día existen en el mercado, alimentos diseñados para perros y gatos que presentan intolerancia alimentaria, cuyas fuentes de proteína son muy variadas (cordero, pato, pollo, salmón, huevo, cerdo, vacuno, mezclados con arroz o patata), los cuales además de servir
como alimento a perros y gatos intolerantes, sirven también a los alérgicos que no manifiestan su afección de manera grave.

Algo que también es muy importante, es procurar evitar que el alimento de la mascota se contamine con hongos, bacterias o sustancias tóxicas, lo que implica que los propietarios desarrollen buenas prácticas de almacenamiento del mismo.
¿Cuándo debo llamar al Médico Veterinario?
Se debe solicitar la asesoría del veterinario cuando el perro o el gato manifiesten síntomas de disfunción digestiva o dermatológica y, con mayor razón, cuando también implique afección en otros sistemas como el respiratorio y el nervioso, lo que implicaría a su vez un caso de alergia más grave.
¿A qué edad es más probable que surjan estos problemas?
A lo largo de su vida, los animales están expuestos diariamente a una gran variedad
de posibles alergenos dietéticos y todavía muchos permanecen refractarios a la sensibilización. Sin embargo, después de un tiempo que puede variar desde
algunas semanas a varios años, un escaso número de animales puede desarrollar una respuesta inmune frente a una determinada sustancia alimenticia, pudiendo activar una o varias vías inmunopatógenas.

Transcurrido el citado tiempo, toda ingestión posterior de está sustancia alimenticia originará la aparición de los signos clínicos.
¿Qué debo hacer?
Lo primero es acudir al médico veterinario para, después de un buen examen clínico y
de algunos exámenes de laboratorio que puedan descartar que los síntomas que presenta el perro o el gato no tienen un origen distinto al alimentario, se inicie un proceso de búsqueda del ingrediente de la dieta que puede ser el que ocasiona la patología, a través de las pruebas o dietas de eliminación y dietas de exposición al alergeno para confirmar el diagnóstico. Este proceso no es fácil de realizar en ocasiones y a veces tarda un buen
tiempo para obtener resultados.
¿Qué alimentos no debo dar a mi animal por ningún motivo?
Debemos descartar todo alimento que se almacene inadecuadamente, ya que ello puede conducir a concentraciones altas de histamina o a la contaminación con hongos y toxinas de origen bacteriano, viral o micótico, adicionalmente a la fermentación y oxidación del alimento, afectando sus características nutricionales. De igual forma debemos estar atentos a que el alimento comercial que le proporcionamos a nuestras mascotas no esté pasado de su fecha de caducidad.

Sin embargo, existen algunos alimentos de consumo humano que podrían llegar a ejercer efectos en la salud de las mascotas, por ser ricos en, o por liberar, histamina y
otras sustancias reactivas. Entre ellos cabe citar quesos fermentados, embutidos secos de carne de cerdo y vaca, hígado de cerdo, atún enlatado, mariscos, chocolate, calabaza
y tomate.

Como podemos concluir, existen reacciones alérgicas que perjudican la salud de las mascotas y que en muchas ocasiones, además de afectar al funcionamiento
digestivo del animal, también cursan con problemas de tipo dermatológico, por lo cual es necesario que el veterinario no sólo tenga en cuenta para resolver el problema de la piel del animal los exámenes dermatológicos de rigor, sino que también debe indagar
si el problema puede ser originado por una alergia o una intolerancia al alimento que el animal está consumiendo.
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