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Su nariz no es un termómetro

Su nariz no es un termómetro

Texto: Patricia Lozano

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:16h
Uno de los errores más extendidos entre los dueños de gatos (y también de perros) es creer que si su nariz está seca y caliente significa que el animal tiene fiebre. Sin embargo, son muchas las razones por las que la humedad y la temperatura de la trufa pueden alterarse y que no tienen nada que ver con su salud.
Te parece que duerme demasiado y que ha perdido el apetito. Piensas que puede estar enfermo y no dudas en comprobar si tiene fiebre tocándole la nariz. Si está seca y caliente crees que le ha subido anormalmente la temperatura y si está húmeda pero demasiado fría tampoco te fías y decides llevarle urgentemente al veterinario. Pero lo más seguro es que tu gato esté perfectamente sano porque la nariz no es un buen indicador térmico. Que esté fría o caliente depende de la temperatura del cuerpo del animal, de la ambiental y de nuestra percepción del calor y del frío. Por ejemplo, puede que su trufa tenga una temperatura más alta de lo normal porque haya estado tumbado un rato al sol o cerca de un radiador mientras que si ha estado en un lugar frío, ocurrirá lo contrario.

En cuanto a la humedad, lo normal es que esté siempre hidratada no sólo por la saliva que deposita en ella al pasarse la lengua con frecuencia sino porque las lágrimas se vierten de manera continuada a través de los canales nasolacrimales a las fosas nasales.

Pero sí hay varios aspectos sobre la salud de nuestro gato que podemos percibir a través del estado de su trufa. En un felino sano la nariz no gotea, ni presenta costras, supuraciones, tos o estornudos. Además, el animal debe respirar sin dificultad y de forma prácticamente inaudible.

Si la nariz gotea, habrá que limpiar los orificios nasales con un algodón empapado en agua tibia para evitar que se formen depósitos pero debemos observar la mucosidad. Ésta debe ser clara y, en el caso de que aparezcan burbujas, sea espesa o tenga un color extraño, tendremos que acudir al veterinario. Si el goteo va acompañado de lagrimeo y estornudos podemos estar ante una infección viral. En el extremo opuesto, si encontramos grietas, costras o heridas abiertas, es posible que el gato tenga un problema cutáneo.

ENTONCES, ¿CÓMO SÉ SI TIENE FIEBRE?

Muy fácil: con un termómetro. Cuando tengas sospechas de que tu gato puede estar atravesando un proceso febril, la única manera de asegurarse es utilizando el termómetro para medir la temperatura rectal. Es conveniente untar el extremo con un poco de vaselina y mucho más cómodo si otra persona sujeta al animal mientras, con suavidad, lo introducimos en el ano aproximadamente un centímetro. Esto no le producirá dolor pero, si no está habituado, puede ser que reaccione bruscamente por lo que lo mejor es acostumbrarle desde pequeño al termómetro.

La temperatura normal de un gato se sitúa entre los 38 y 39º C por lo que con 39,5º C ya podríamos hablar de fiebre. En este caso, la única solución es acudir al especialista puesto que la fiebre puede ser una manifestación de una infección viral o bacteriana, de una afección respiratoria o de una infección urinaria, entre otros problemas.

Pero, para llegar a pensar que nuestra mascota tiene fiebre, hemos tenido que observar algunos síntomas de enfermedad que, a veces, para los dueños menos experimentados, pasan inadvertidos. La alteración del apetito es uno de los primeros síntomas al igual que el cansancio y el aislamiento. Tampoco hay que perder de vista el pelaje pues la aparición de caspa o la pérdida de brillo pueden ser también signos de alguna dolencia. Cualquier cambio en su actitud debe llamarnos la atención; si está sufriendo le notaremos nervioso, con la respiración agitada e, incluso, agresivo. El que maúlle de forma lastimera —si no lo hace habitualmente para que le hagamos caso— también puede ser signo de estrés o de dolor.

En realidad, es más sencillo de lo que parece pues la convivencia hace que la relación con nuestras mascotas sea cada vez más estrecha y que, ante la más mínima alteración, podamos solucionar cualquier problema con una oportuna visita al veterinario.
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