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Guerra a las pulgas

Guerra a las pulgas
miércoles 22 de octubre de 2014, 11:16h
Tradicionalmente, el problema de las pulgas comenzaba en el mes de abril y terminaba a finales de noviembre. Sin embargo, todo depende de la zona en la que nos encontremos pues los ambientes cálidos y húmedos favorecen su aparición mientras que una temperatura por debajo de los 2ºC es mortal para ellas. De la misma manera, las calefacciones han modificado la estacionalidad del problema ya que estos insectos pueden sobrevivir sin dificultad en alfombras o sillones.
Una de las mayores molestias que puede presentar un gato es la infestación por pulgas, no sólo por los picores y las posibles alergias sino porque son transmisoras de enfermedades. Los mininos que disfrutan de una vida en semilibertad en un chalet o casa baja o los que son recogidos de las calles son los que más sufren este problema, mientras que raramente se presentará en los que viven en apartamentos o pisos sin acceso al exterior. Como en todo, lo mejor es la prevención. El aseo periódico del animal y sus accesorios, prestar especial atención a la limpieza de sofás, alfombras, el suelo debajo de los muebles, etcétera y cumplir con las desparasitaciones externas que marque el veterinario sería, a priori, suficiente para evitar el contagio. Pero, si se produce, no desespere pues el problema se puede atajar con algunas dosis de tesón y paciencia.

CONOCER AL ENEMIGO
Las pulgas son insectos pequeños, sin alas, planos de lado a lado, con patas largas para poder saltar. Se alimentan de sangre y su cuerpo, duro y liso, está cubierto de cerdas y espinas que le permiten desplazarse sin dificultad por su hospedador. Pasan por cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto y, aunque ésta última es la más molesta, sólo supone el 1 por 100 de la población total. Una hembra adulta pondrá huevos en grupos de veinte encima del animal huésped pero, generalmente, caerán pronto al suelo. Cuando eclosionan, aparecen las larvas que se alimentan de heces, insectos muertos o materia vegetal. En una o dos semanas harán capullos y se convertirán en pupas para, después de otras dos semanas, convertirse en pulgas adultas que necesitan encontrar a un animal inmediatamente para alimentarse de su sangre.

Si observamos que nuestra mascota se rasca demasiado, se acicala en exceso o aparecen diversas lesiones en la piel debemos acudir al veterinario para confirmar que se trata de una infestación por pulgas. De ser así, comenzaremos inmediatamente con el tratamiento que nos marque el especialista. Los fármacos son cada vez más efectivos y menos nocivos para el animal. Pero no sólo debemos tratar de eliminar las pulgas adultas que se depositan sobre nuestro gato sino que debemos actuar sobre las formas preadultas que se encuentran en el mobiliario de la casa, en los accesorios del animal, en lugares de paso, en el suelo debajo de los muebles, los zócalos… Para ello, además de limpiar a conciencia todas estas zonas, tenemos a nuestra disposición productos específicos que nos ayudarán a terminar con el problema. Si disponemos de jardín, también tendremos que hacer uso de pesticidas al mismo tiempo que eliminamos todos los residuos orgánicos.

La clave para terminar con estos molestos insectos es la regularidad y la constancia en los tratamientos y, por supuesto, si tenemos varios animales en casa, todos deberán ser tratados.

Texto: Patricia Lozano
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