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Cómo cambiar a nuestro gato a una dieta BARF

Foto: Jiva@Flickr
Foto: Jiva@Flickr
lunes 23 de marzo de 2015, 18:05h

Ya hemos hablado en alguna ocasión de los beneficios de una dieta natural cruda. Sin embargo, uno de los comentarios más repetidos entre los aspirantes a barfers es, salvo excepciones, que su gato no quiere ni probar la comida. Es, de hecho, uno de los retos más delicados y frustrantes que hayamos vivido nunca con nuestros animales: convencer a un gato de que lo que ha estado comiendo siempre y que en muchas ocasiones adora, no es lo que más le conviene.

En este post, desde Puromenu queremos ayudarnos a darle una oportunidad de disfrutar de una alimentación natural. ¡Quizás tengas suerte esta vez!

¿Por qué costará tanto convencer a los gatos?
Es importante aclarar que los gatos no nacen quisquillosos, sino que se hacen. La prueba la tenemos en los gatitos destetados que, casi sin esfuerzo, cambian a una dieta cruda. En la naturaleza, su madre vuelve con la caza y la regurgita para que les sea más fácil comenzar a alimentarse. Posteriormente, les traerá distintos tipos de pequeñas presas vivas para que aprendan a cazar.

Si no han tenido acceso a esta variedad amplia de sabores o proteínas de pequeños, la tolerancia de nuestro gato se verá severamente reducida de adulto, principalmente debido a su naturaleza adictiva y que no son, por lo general, amigos de los cambios. Si, además, les hemos alimentado con la misma marca durante toda su vida, su adicción será total. En el caso de los piensos, esto está agravado por su fabricación; al finalizar el proceso de extrusionado (cocción o el tratamiento térmico) el pienso es rociado con grasas y saborizantes para incrementar su atractivo, lo que es para nuestros felinos tan irresistible como una droga.




Te recomendamos: ten mucha paciencia durante todo el proceso
Si ya has tomado una decisión, es importante que sepas que el proceso puede llevar semanas, incluso meses. Hay un principio básico, y es que no es recomendable tratar de acelerar el proceso ni dejar a nuestro gato ni un solo día sin comer. La razón es que nuestros felinos pueden desarrollar muy rápidamente lipidosis hepática, una enfermedad que puede ser mortal y que se produce por un acumulamiento de grasa en el hígado cuando, al dejar de comer, este comienza a transformar grasa en energía. Así, es mejor que intentemos ayudarle a que quiera hacer el cambio poco a poco en lugar de tratar de forzarlo. Si es necesario, daremos un paso atrás en el proceso cuantas veces haga falta.

Lo único que podemos asegurarte es que con paciencia, constancia y amor, el cambio se consigue y los beneficios son para toda la vida.


El primer paso: pasando de seco a húmedo
Si la dieta principal de nuestro gato ha sido pienso, es muy probable que sea más fácil cambiarle a una buena comida húmeda en lata o sobre que a una comida cruda. Una de las primeras medidas que deberemos tomar si el pienso está siempre disponible es racionarlo y proporcionarlo en tres tomas que dejaremos disponibles durante 15 minutos cada vez, de esta manera pondremos un punto de hambre a trabajar a favor. Generalmente los gatos cambian a comida en lata o sobre con relativa facilidad, si no es así, prueba a sustituir una de las tres comidas por comida húmeda y, a medida que la acepte, cambia el resto de tomas. Otra manera de conseguirlo es seguir ofreciendo tres veces al día pienso pero dejar comida húmeda siempre disponible para que el gato esté tentado siempre que acuda a su plato, a medida que el gato coma más lata o sobre, reduciremos el pienso del resto de tomas. Usa cualquiera de las estrategias que te funcione pero, cuando lo hayas conseguido, saca todo el pienso restante de casa; su olor es tan adictivo y los gatos son tan sensibles que sabrán que está ahí hasta que no lo hagas

El segundo paso: pasando de húmedo a crudo
Hasta aquí la parte fácil. Excepto en contados casos, los gatos tendrán más problemas con la comida cruda ya que la diferencia es considerable en el olor, forma y sabor a lo que tomaban y puede que ni lo reconozca como comida. Puedes hacer la prueba ofreciéndole trocitos de pechuga de pollo como premios, si lo acepta bien, puedes intentar una aproximación de golpe. Igual que en el paso anterior, serviremos una de cada tres comidas con crudo y trataremos de avanzar.
Si no es el caso, hay dos aproximaciones posibles. La primera es colocar un trocito de la comida cruda o ligeramente cocida, pollo o un nugget a temperatura ambiente, al lado de sus tomas de latita o sobre. Este proceso puede durar semanas e incluso meses, pero tanto si es de repente como si lo tantea poco a poco, nuestro gato acabará aceptando el nuevo complemento. La segunda es colocar la nueva comida y repartir por encima un poco de la anterior o mezclar las dos, para que nuestro felino tenga la oportunidad, aunque por accidente, de probarla. También puedes rociar la mezcla con un poco de agua de una lata de atún al natural. A partir de aquí, podemos incrementar progresivamente el contenido natural crudo comenzando con un 90% de comida húmeda y 10% de crudo, hasta que completemos el proceso. En el proceso, no te preocupes si tu gato rechaza alimentos que el día anterior comió, ya que esto es bastante normal, da un paso atrás en términos de porcentaje y sigue la rutina.

¿Cuáles son los cambios observables durante el proceso?
Durante las dos primeras semanas de haber completado la transición es bueno observar el apetito de nuestro gato, calidad de las deposiciones y niveles de energía. En cuanto a las caquitas, al principio es bastante normal que tenga algo de diarrea, provocada por el cambio del clima bacteriano en su intestino. Podría durar un par de días y no hay que preocuparse mientras coma y actúe con normalidad. Si algún síntoma se prolongara, como letargia, falta de apetito, vómitos persistentes o la propia diarrea, es recomendable consultar a un veterinario, ya que puede haber otro problema de fondo que es necesario descubrir y tratar.

Unas últimas consideraciones
Una vez que tu gato coma crudo con normalidad, trata de variarle la dieta, ya que será la mejor manera de que no vuelva a depender sólo de un alimento y de que obtenga todos los nutrientes. Puedes hacerlo ofreciéndole otras mezclas de carne y verduras, bien machacadas, de la misma manera que hemos hecho la transición, o alimentarle con buenos menús crudos comerciales.
Bueno, sólo nos queda desearte buena suerte, esperamos que con estos consejos lo consigas, estamos seguros de que tu gato te lo agradecerá. Recuerda que si tienes dudas o estás en medio del proceso y quieres compartir tus resultados te atenderemos encantados y sin coste en Puromenu.

Puedes leer más sobre este tema en:

http://www.rawfedcats.org/practicalguide.htm

http://feline-nutrition.org/nutrition/

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