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Enteritis inflamatoria

Enteritis inflamatoria

Texto: Jose Enrique Zaldívar

viernes 29 de mayo de 2015, 08:45h

Hace poco han diagnosticado a mi gata enteritis inflamatoria, creo que es una enfermedad que puede acabar con su vida. Me han dicho que el tratamiento no está muy avanzado para los gatos. ¿Me podríais explicar en qué consiste y ampliarme un poco la información que tengo?

Las enteropatías inflamatorias en el gato (EI) abarcan un grupo de enfermedades intestinales crónicas caracterizadas por la infiltración difusa de la mucosa intestinal por diferentes poblaciones de células inflamatorias incluidos linfocitos, plasmocitos, eosinófilos y neutrófilos.

A veces son la consecuencia directa de infecciones causadas por Giardia, Campylobacter y PIF. Normalmente no se puede identificar el agente causal definitivo.

Suelen afectar principalmente a intestino delgado y estómago y más raramente al colon. Podemos decir que se trata de un problema común en los gatos y que se puede considerar como una de las patologías felinas más importantes.

Actualmente se piensa que son procesos en los que está implicado el sistema inmune, por la respuesta a la medicación con drogas inmunosupresoras como los corticosteroides.

En algunos gatos predominan los vómitos, en otros las diarreas y, en otros, ambos síntomas van unidos. Los vómitos se presentan de forma intermitente durante semanas, meses o años. No hay una relación temporal entre el vómito y la ingesta. La presencia de sangre en el vómito indica claramente una complicación gástrica.

La diarrea suele estar también presente y corresponde temporalmente a la dietoterapia y al tratamiento sintomático.

Las deposiciones suelen ser blandas, abundantes, voluminosas y acuosas. Si el colon también está afectado habrá enterorrea, pérdida de peso y apatía.

El apetito suele mejorar en los días que no hay presencia de vómitos, aunque existen casos excepcionales de gatos que tienen apetitos voraces. En este último caso se debería tener en cuenta la presencia de hipertiroidismo.

El diagnóstico definitivo de esta enfermedad sólo se puede conseguir mediante la biopsia de la mucosa que normalmente se realiza por fibroendoscopia. La analítica en sangre puede revelar anemia arregenerativa leve y aumento del número de leucocitos, sin elevación del porcentaje de neutrófilos. La presencia de hipoproteinemia, muy común en los perros afectados por estos procesos, es rara en el gato. Las radiografías de intestino no son útiles en estos casos. En ocasiones hay aumento del colesterol y de las enzimas hepáticas.

Si hay presencia de inflamación de ganglios mesentéricos, seguramente estaremos ante un caso de LSA o síndrome eosinofílico que a veces no es fácil distinguir de una enteritis linfocítica intensa, ya que en muchas ocasiones acaba derivando en una LSA.

El tratamiento está basado en el uso de corticosteroides, que se administraran en mayor o menor cantidad en función de la respuesta, bien por vía oral o bien en presentaciones inyectables con efecto de larga duración.

Además se puede usar el metronidazol durante varios meses. Otra alternativa, si no funcionan las anteriormente mencionadas, es el uso de azatioprina, que tiene el riesgo de provocar inmunosupresión en el gato. La dietoterapia específica puede ser útil mediante el uso de comidas hipoalergénicas.

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