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Cuidados

Cuidados

lunes 30 de mayo de 2016, 16:50h

Es importante que todos los miembros de la familia entiendan que el cachorro necesita dormir mucho y que es fundamental respetar sus periodos de descanso. A medida que vaya creciendo, sus siestas serán más cortas y sus ganas de jugar, mayores. Pasado el primer susto inicial, el gatito buscará establecer vínculos afectivos por lo que es necesario pasar tiempo con él, acariciarle, hablarle y pronunciar su nombre. Hay gatos que se conforman con estar en la misma habitación que sus amos pero otros requieren más atención y mimos por lo que estos primeros días servirán para conocer lo que le gusta y lo que no.

Lograr que nos acepte y nos quiera requiere paciencia.

Pronto comprenderá que no le vamos a hacer ningún daño y aprenderá a confiar en nosotros; al fin y al cabo, somos quienes le alimentamos, le mimamos y le cuidamos por lo que su naturaleza eminentemente práctica le dictará que, teniéndonos contentos, obtendrá lo que desee.

Debemos acostumbrarle desde el principio a que se deje manipular. En este sentido, con los cachorros hay que ser un poco más terco que ellos y, aunque protesten, hay que intentar, con suavidad, que nos dejen inspeccionar las patitas, los ojos y las orejas además de peinarles y asearles.

Pero cuidado, los gatitos son muy frágiles y hay que tratarlos con mucha delicadeza, sus huesos son todavía muy blandos así que hay que extremar las precauciones al cogerlos y al jugar con ellos. Aleccione a los niños de la casa en este sentido pues deben aprender a respetarle cuando duerme, a cogerle correctamente y a tener cuidado para no pisarle o aplastarle.

Descubriremos que el más mínimo cambio en casa o en nuestro horario le afectará por lo que es bueno que intentemos mantener una rutina que permita que nuestro amigo pueda adivinar lo que va a suceder a continuación, aunque tampoco se trata de que la vida de toda la familia gire en torno a él. No debe sorprendernos que, al poco tiempo de llegar a casa, ya sepa a la hora que regresamos del trabajo o cuál es el momento de los mimos y los juegos, pues los gatos tienen un gran sentido del tiempo y les encanta que un día sea igual al siguiente.

Desgraciadamente para él, dentro de su rutina también se incluyen las visitas al veterinario. La primera vacuna, la trivalente, se administra aproximadamente a los dos meses de edad. Normalmente, los gatos procedentes de criaderos ya han recibido esta dosis y tendrán su certificado de vacunación. Una vez en casa y a no ser que notemos algún síntoma extraño, no debemos esperar más de dos o tres días para llevarle al veterinario. La elección de este último debe ser cuidadosa, pues la relación entre él y nuestra mascota va a ser larga. Lo más práctico es que la consulta esté cerca de nuestro domicilio de cara a posibles emergencias pero, sobre todo, ha de ser un profesional que nos inspire confianza. Debemos seguir sus consejos, cumplir con el calendario de vacunación y desparasitación que nos marque y no tener reparos en plantearle todas nuestras dudas.

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