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El caso de Lolo, el gato que arañaba los muebles

El caso de Lolo, el gato que arañaba los muebles
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viernes 15 de junio de 2018, 09:46h

Hace algún tiempo me preocupó mucho descubrir que mi gato manifestaba una nueva costumbre poco deseable: estaba comenzando a arañar las patas de las sillas y las esquinas de algunos muebles. Me informé y supe que se trata de un hábito frecuente en ellos. Si viviera en libertad en un hábitat natural, Lolo (así se llama mi gato) rascaría sus uñas en la corteza de algún árbol, al que probablemente también se encaramaría, cumpliendo así dos funciones imprescindibles para él: por un lado, mantener sus uñas en perfecto estado como corresponde al depredador que verdaderamente es; por otro, dejar su huella en el territorio por el que se mueve, advirtiendo así de su presencia a otros congéneres. Pero en un piso todo eso no es posible.

Recuerdo que cuando yo era niño, unas vecinas apasionadas poseedoras de un par de gatos se encontraron con el mismo problema. Recuerdo una casa en la que los muebles estaban cubiertos con sábanas y telas para proteger las tapicerías, por todas partes había dispersados pulverizadores de agua para ahuyentar a los gatos cuando se les sorprendía en aquella actitud y, lo peor, las esquinas de los muebles estaban untadas de extraños ungüentos, mostaza sobre todo, porque vaya usted a saber quién les había dicho que era muy eficaz. Y también recuerdo que lo cierto era que la mostaza pringaba a poco que te descuidaras y además no funcionaba, que el agua de los pulverizadores estropeaba los muebles como si en aquel salón hubiera alguna gotera y que las sabanas tardaban poco en desgarrarse y dejar paso libre a los gatos hacia los sillones. No me tranquilizaban aquellos recuerdos.

Afortunadamente, mi veterinario me dijo que en el siglo XXI podemos ocuparnos del comportamiento de nuestras mascotas desde una perspectiva mucho más evolucionada, y me habló de un producto altamente recomendable: se trata de Feliscratch, de la firma Feliway.

Este producto se basa en el funcionamiento de las feromonas, las sustancias químicas que generan los animales y que gobiernan los estímulos de su comportamiento y sus interacciones con el entorno. La idea de aislar o sintetizar estas sustancias ha sido prolijamente desarrollada desde hace años en la investigación veterinaria y es perfectamente aplicable al comportamiento de nuestro felino doméstico. Un simple rascador convenientemente impregnado de Feliscratch y puesto a disposición de nuestro gato en un lugar de la casa que él frecuente, se convertirá en su árbol favorito, olvidándose de muebles, tapicerías y camas. En el caso de Lolo, una semana fue suficiente para reconducir sus hábitos, sin recurrir a un cambio traumático de las costumbres del animal. Durante un mes repetí la impregnación una vez a la semana a modo de recuerdo. Ahora, Lolo se hace las uñas donde él quiere, como siempre. Lo que pasa es que ahora quiere hacerlo por su propia voluntad donde a mí me interesa, y ello sin un grito, sin una carrera y sin el más mínimo trauma para el minino (ni para mí). Puro adiestramiento positivo.

Recomiendo para más información la web de Feliscratch, que además nos muestra por geolocalización el punto de venta más próximo donde encontrar este producto. Sigamos, pues, disfrutando en nuestra casa con plena seguridad de la compañía de uno de estos pequeños embajadores de la naturaleza salvaje que son los gatos.

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