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Cómo bañar a un gato: paso a paso
 
Cómo bañar a un gato: paso a paso
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Texto y fotos: Elisa Rodríguez-Valdés.

Existe un mito absurdo sobre los felinos: muchas veces, hablando con algún profano en el tema de la felinocultura, se sorprende enormemente de que los gatos se puedan bañar, se te quedan mirando con cara de «no me lo puedo creer» y casi les tienes que convencer de que los felinos pueden meterse en el agua sin sufrir una muerte repentina y que incluso, es algo muy conveniente y necesario en ocasiones.

Los gatos son por naturaleza animales muy limpios, ellos mismos cuidan de su higiene con largas sesiones de aseo, en las que se pasan largos ratos lamiéndose el manto y eliminando la suciedad del pelo. El rol que desempeña el gato como animal domestico en la sociedad actual ha cambiado mucho, los gatos domésticos de hoy en día viven la mayor parte del tiempo dentro de nuestros hogares retozando en nuestros sofás y nuestras camas, y aunque hay razas que necesitan un cuidado más especifico, como los gatos de manto largo o más tupido, hasta nuestro adorable gato común que normalmente está impecable puede volver a casa después de dar una vuelta por el barrio, haberse rascado la espalda con un coche lleno de grasa o disfrutar un agradable rato de ocio jugando en un charco, con lo cual, una parte importante de la higiene de nuestra mascota es, sin lugar a dudas, el baño. Indispensable en algunas razas de pelo largo como el persa, que necesitan baños regulares, es conveniente, sin embargo, con más o menos asiduidad, para la mayoría de nuestros amigos felinos.

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de bañar a nuestro gato es mentalizarnos de que en absoluto tiene que ser un proceso traumático ni para el animal ni para nosotros, es esencial mantenernos calmados y transmitir esa tranquilidad al gato. Si nuestro gato se pone nervioso y nosotros también, nuestros movimientos serán más bruscos y acabaran por asustar más al animal y el baño puede acabar siendo un campo de batalla. Nunca debemos gritarle ni sujetarle con malos modos, hemos de ser firmes e intentar que no se nos escurra de las manos. Hablándole con tono suave y palabras cariñosas, nuestro asustado minino se tranquilizara un poco. Esto no significa que no podamos bañar a nuestro gato con normalidad, muchos gatos aguantan el baño portándose de maravilla, pero el que más y el que menos intentan en algún momento la escapada. Es preferible acostumbrar a nuestro gato al baño desde cachorro, esto nos asegurará que el animal esté habituado y no resultará tan traumático como bañar a un gato adulto por primera vez. Pero tranquilos, si el animal ya es adulto y necesita su primera ducha, siguiendo unos sencillos pasos también saldremos airosos de la situación.

El primer paso será preparar bien la zona del baño, poner a mano los champúes ya abiertos, ya que cuando el gato esté mojado no tendremos tiempo de entretenernos a abrir los botes, y un paño para quitar el jabón de la cara del gato. Preparar dos toallas, una para poner el gato encima y otra para secarlo, los peines, los palitos de algodón para limpiar las orejas y un algodón grande para eliminar la humedad de la frente

Una vez preparados todos los utensilios empezaremos por cortar las uñas al gato, así evitaremos males mayores si el animal se pone nervioso y decide escapar, agarrándose a nosotros en el intento. También es conveniente que el lugar donde se vaya a bañar al gato tenga una temperatura templada, para que el animal no coja frío. Se puede encender unos minutos antes un calefactor o similar.

A continuación graduaremos el agua para que esté a la temperatura correcta, ni muy fría ni demasiado caliente, una temperatura agradable.

También el caudal del agua debe ser el adecuado, suficiente para mojar bien al animal, pero no demasiado potente. Una vez graduada el agua ha llegado el momento de meter a nuestro gato en la pila con dulzura. Poniendo la mano firmemente sobre el lomo a la altura de la cruz inmovilizaremos bastante al animal, y tendrá menos opción de revolverse y salir corriendo.

Ahora empezaremos a mojar al animal
por las principales partes del cuerpo,
espalda.

Por la zona del cuello, de momento
dejaremos la cara para el final porque es la zona que más les suele desagradar.

Y a continuación el resto del cuerpo,
barriga, zona trasera, cola.

Una vez bien mojado el animal le daremos la
primera enjabonada con un champú adecuado
para animales, aplicaremos el champú sobre el
cuerpo, patas, cola, barriga y frotaremos hasta
hacer una buena capa de espuma.

En este punto ha llegado el momento de enjabonar lacara: nos pondremos un poco
de jabón en la mano y cuidadosamente le
enjabonaremos la cara frotando delicadamente. Acto seguido retiraremos el jabón de las fosas nasales y de la boca con un trapo húmedo,
iremos enjuagando con agua y aclarando todo el jabón de la cara hasta quedar completamente limpia.

Por último, volveremos a aplicar la ducha para eliminar cualquier resto de jabón del
cuerpo.

Una vez eliminado todo el jabón procederemos a
sacar al gato: lo sujetaremos por las patas
delanteras y traseras como se puede ver en la
siguiente imagen y lo escurriremos un poco para
eliminar parte del agua.

Ya podemos depositar al gato encima de la toalla
y envolverlo con la segunda toalla que
previamente habremos dejado a mano. Este
proceso debe ser rápido para que el animal pase
el menor frío posible.

Ahora aprovecharemos que nuestro minino está
bien envuelto para limpiarle las orejas con cuidado
con un bastoncillo para las orejas de los bebés.
Debemos prestar mucha atención y no introducir el palito en la zona interior de la oreja.

Ha llegado el momento de frotar bien a nuestro gato
con la toalla para eliminar toda la humedad posible.
Para que el secado sea más eficaz y rápido,
empezaremos por el lomo y no debemos olvidarnos las patas y cola.

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