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El Burmés

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:16h
El Burmés
Texto: Lidia García

Procedente de Burma en Malasia, el gato Burmés sea cual sea su color o tonalidad, destaca por los siguientes aspectos:
Por el reluciente brillo de su sedoso manto fino y corto, de textura semejante al satén, cualidad distintiva de la raza, que la dota de una gran personalidad.

Por sus grandes, brillantes y separados ojos amarillos, que le otorga una magnifica expresión.

Por su excepcional carácter noble, sociable y muy afectuoso con los humanos, llegando incluso hasta el extremo de odiar la soledad.
Para haber sido tildado en un principio de Siamés defectuoso, el Burmés ha recorrido un largo camino, aunque su progreso como raza no ha estado desprovisto de polémica.

Se cree que un gato de aspecto similar al Burmés fue bastante común en el Sureste Asiático, ya en la Baja Edad Media, pero la historia de la raza tal y como la conocemos hoy comienza en 1930.
En aquel año, el psiquiatra de la armada estadounidense, Josep Thompson, abandonó su puesto de Birmania y se llevó a su mascota a San Francisco, una gata de color marrón sólido llamada Wong Mau que había llegado a Norteamérica desde Burma (Malasia). Este psiquiatra además de ejercer su profesión se dedicaba a la cría de gatos. Cuando el doctor Thompson sostuvo que la preciosa gata Wong Mau representaba una nueva raza, los expertos felinos americanos no se quedaron muy convencidos. Según ellos, no era sino un mal espécimen de Siamés que no merecía atención, más que como animal de compañía.
El doctor Thompson no se desanimó e inició la crianza. Como no disponía de ningún otro Burmés con el que aparear a Wong Mau, la cruzó con un Siamés de color foca colourpoint, la mejor pareja que encontró. A continuación apareó un cachorro de la camada resultante con Wong Mau. La creación de una nueva raza se convirtió en el hobby de la jubilación del doctor Thompson que solicitó la ayuda de criadores y genetistas. Con ello, el Burmés no solo se convirtió en la primera raza de pedigrí desarrollada totalmente en Estados Unidos, sino que también en la primera en ser objeto de un estudio genético exhaustivo. Después de varias generaciones, se comprobó que parte de la descendencia de Wong Mau conservaba el color uniforme marrón oscuro. Los demás cachorros conservaban el patrón Siamés, cuerpo claro con
puntas oscuras o tenían un cuerpo de color oscuro y puntas más oscuras, este último patrón se desarrolló después en el tonkinés.

CONSOLIDACIÓN DE LA RAZA
En 1934, el doctor Thompson se propuso obtener el reconocimiento del Burmés, pero se encontraría con dificultades en el camino. Dos años después se aceptó el registro de la raza, pero cuando en 1938 se presentó en una exposición de San Francisco, fue retirado debido a las protestas de los criadores de Siamés, que en aquella época constituían un grupo de presión grande y poderoso dentro del ámbito felino estadounidense. Pero aún le esperaban más problemas. En 1947, la Cat Fancier’s Association, retiró el reconocimiento del Burmés debido a la cantidad de cruces que se necesitaban para la conservación de esta raza argumentando que no podía criar por sí sola.
Aún así el Burmés siguió registrándose en otras asociaciones de Estados unidos y los criadores desarrollaron un Burmés puro con un mínimo de tres generaciones de ancestros exclusivamente Burmeses, actualmente se dan casos de hasta cinco o seis generaciones. En el programa se incluyeron nuevos ejemplares importados de Birmania. Este programa dio resultado, y en 1957 la Cat Fanciers
´Association restituyó el reconocimiento de la raza, en un principio sólo en la variedad marrón.
Paralelamente en 1948, llegaría a Gran Bretaña, el primer Burmés procedente de EEUU, se trataba de una hembra que llegó esperando gatitos y desafortunadamente el largo período de la cuarentena
le hizo perder los cachorros. Posteriormente en 1953 llegó a este mismo país un macho llamado «Casgatos de Foong» también procedente de EEUU, con este ejemplar se reconocería la raza
ese año.
Finalmente en 1981 la Federación Internacional Felina lo reconocería en la Europa continental.

UNA RAZA POPULAR
El Burmés también se popularizó en el continente europeo y sobre todo en Australia y Nueva Zelanda. No obstante, ha seguido creando polémica. Según algunos criadores, la variedad original marrón parece que era la única auténtica, pero en Europa y Australia pronto se desarrollaron otros colores.
El primer Burmés azul que se expuso en Reino Unido en 1955, fue una gata llamada «Sealcoat Blue Surprise», primera gata de esta variedad pionera de color. Se trataba de un ejemplar de un maravilloso carácter que vivió hasta 1971.

Al azul le siguieron otros colores como el lila, el crema, el rojo, el chocolate y las variedades tortuga, no todas reconocidas en todos los países.
En los años setenta y ochenta, la Cat Fancier’s Association registró las variedades chocolate, azul y lila como malayo. Para aumentar la confusión, en EEUU coexisten dos estilos de Burmés, el «tradicional» y el «contemporáneo». Este último tiene una nariz chata y unos rasgos faciales en general más planos,
con tendencia al Persa, y unos ojos más prominentes.
Hay que señalar que las estirpes estadounidenses han mostrado una tendencia a las malformaciones óseas, incluido el enanismo. La búsqueda del tipo «contemporáneo» en EEUU también ha producido una cantidad alarmante de casos de paladar hendido, cráneo abierto, ojos deformes y desprendimiento del tercer párpado con la consiguiente exposición del lagrimal. Esta última malformación puede corregirse quirúrgicamente, siempre que el cachorro esté por lo demás sano.

DESCRIPCIÓN GENERAL
El Burmés es un gato mediano de constitución musculosa y más robusto de lo que parece a primera vista. El macho adulto pesa hasta 5,4 kilos y la hembra hasta 3,6 kilos. Las patas son largas y delgadas, las traseras algo más largas que las delanteras, con pies ovalados.
La cabeza forma un triángulo no demasiado pronunciado con pómulos altos. Los americanos prefieren una constitución cobby más redondeada, con un lomo nivelado y pies redondeados. La cabeza debe descender levemente de grosor y desembocar en un hocico chato y desarrollado. Las orejas son medianas y erguidas, y están algo inclinadas hacia delante. Las orejas deben tener una base ancha y ser ligeramente redondeadas. En Estados Unidos se prefieren los ojos redondos, mientras que en Europa el párpado superior debe formar una curva más suave, lo que remite al tipo oriental. En todos los países se exige que los ojos del Burmés sean de un amarillo intenso o dorado en todos los colores de manto a excepción del azul. Los ojos otorgan a esta raza una magnífica expresión.
En todas las variedades de este gato, el manto es fino, muy brillante y está pegado al cuerpo. Esta impecable capa dota a este gato de una gran personalidad. Su luminoso brillo, se considera su principal cualidad.

CARACTERÍSTICAS GENERALES
• Cuerpo:
De longitud y talla media, musculoso al tacto y mucho más fuerte de lo que aparentan. De pecho fuerte y redondeado, espalda recta en proporción con el cuerpo. Patas delicadas y de forma oval. Cola recta y de longitud media, su grosor va disminuyendo desde la base a la punta siendo ésta redondeada.
• Cabeza:
Ligeramente abombada en la parte superior, en el espacio que existe entre la base de las orejas, siendo este amplio. Los huesos de las mejillas son anchos, enmarcando la cara en forma de cuña corta y la terminación brusca. Mandíbula ancha en la articulación y
barbilla firme.
• Orejas:
Tienen que ser de talla media, implantadas y separadas en el cráneo, anchas en la base y de puntas ligeramente redondeadas. La línea exterior de las orejas debe continuar la forma de la parte superior de la cara.
• Ojos:
Bien separados, grandes y brillantes, de un color amarillo dorado intenso, aunque en la madurez se admite el amarillo topacio. Los ojos verdes se consideran una falta grave.
• Manto:
Ya hemos dicho que la principal característica de esta raza es su capa. Éste debe ser de textura fina y su pelo ha de estar pegado al cuerpo. El brillo de este manto es una
de sus cualidades más importantes.

CARÁCTER
El Burmés es un gato con un carácter excelente, sumamente dulce es muy afectuoso, cariñoso y noble.
Este gato es muy juguetón. Célebre por su capacidad atlética, tiene una fascinante inteligencia que le lleva a inventar sus propios juegos. Además le encanta jugar con su dueño con la particularidad de que no expone sus garras al jugar, por lo que no se corre el riesgo de sufrir arañazos al juguetear con él.
Muy amistosos y confiados, esta raza es capaz de aceptar siempre a cualquier extraño.

Es un gato extremadamente sociable que odia estar solo. Afortunadamente disfruta con la compañía de otros gatos y puede pasarse horas jugando también con los de su especie. Como es un animal que huye de la soledad, es conveniente, si un hogar está vacío durante bastante tiempo, tener dos ejemplares. Ya que es un gato apto para vivir con otros animales.
Por otro lado, hay que reseñar que son muy curiosos por lo que hay que tener extremada precaución con la lavadora, secadora y cualquier otra máquina que pueda husmear, ya que no es raro encontrarse un Burmés durmiendo la siesta en alguno de estos lugares.

El Burmés se adapta fácilmente a todos los hábitats tanto casas de campo como de ciudad aunque prefiere los espacios abiertos. También se adapta perfectamente a los niños.

CUIDADOS
Una de las grandes ventajas que tienen los gatos de pelo corto es que no necesitan grandes cuidados. La mayoría de ejemplares se acicalan ellos mismos y el dueño
tiene poco trabajo que hacer. Los Burmeses al ser gatos de pelo corto son fáciles de cuidar, solo requieren un cepillado semanal.
De cara a una exposición es aconsejable revisarles oídos para que estén limpios y en condiciones. Unas orejas sucias pueden producir ácaros. Periódicamente es conveniente cortarle las uñas sobre todo de cara al evento. También es aconsejable darles un
baño tres o cuatro días antes de la exposición para que el pelo se asiente en condiciones y tenga tiempo de recuperar su brillo.

COLORES
En Estados Unidos la mayoría de las asociaciones sólo admiten en exposiciones el marrón, azul, chocolate y lila. La International Cat Association también reconoce el canela, entre miel cálido y naranja, el beige, el rojo y cuatro tipos de tortuga.
La Cat Fancier’s Association considera el rojo, el crema y las cuatro variedades de tortugas dentro de una raza distinta que es el Foreign Burmese o Burmés Extranjero. Fuera de EEUU se suelen admitir todos los colores.
La FIFE reconoce los siguientes colores: marrón, azul, chocolate, lila, rojo, crema, marrón tortuga, azul tortuga, chocolate tortuga, lila tortuga. En la variedad marrón original, la característica más importante es el color de la capa, siendo de un brillante
tono marrón oscuro uniforme ligeramente más claro en el pecho y en el vientre. El pelo corto y lustroso de textura semejante al satén debe relucir como si se le hubiese sacado
brillo y no debe tener marcas blancas o tabbys. La trufa y las plantas de los pies son también marrones.
El Burmés azul tiene un pelaje gris plateado tenue, más claro en el vientre. Las orejas, la cara y los pies deben ser plateados. La trufa es gris oscuro y las plantas de un gris rosáceo.
Es la única variedad del Burmés en la que se admite un pequeño toque de verde en los ojos, normalmente amarillos o dorados. El Burmés chocolate es de un tono chocolate con leche que en el estándar estadounidense se describe como beige cálido y que adopta un tono más pálido en el vientre. La trufa es marrón y las plantas, rosadas o chocolate.
El Burmés lila es de un tono gris pálido con una pincelada rosa. Las orejas y la máscara son algo más oscuras. La trufa y las plantas son de un gris liliáceo.

El Burmés rojo tiene el manto color mandarina con las orejas más oscuras.

Lo mismo sucede con el color crema, sus orejas también son ligeramente más oscuras. En estas variedades roja y crema, la trufa y las plantas son rosadas.
También existen otros colores de Burmés: tortuga con manchas marrones y rojas, tortuga azul con manchas azules y crema, tortuga chocolate con manchas chocolate y
rojas y tortuga lila con manchas lilas y crema. En los tortuga, se deben combinar con los colores de las manchas.
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