www.elmundodelgato.com

El Gato de Cheshire

El Gato de Cheshire
Ampliar

Texto: Isabela Herranz.

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:16h
El Gato de Cheshire
Mucha gente cree erróneamente que el Gato de Cheshire fue una invención literaria de Lewis Carroll, pero hacía unos cuantos siglos que existía cuando él lo hizo famoso. ¿Cuáles fueron los orígenes de este Gato y su siniestra mueca?
El Gato de Cheshire

«Mientras hacía estas consideraciones, miró hacia arriba, y ¡hete aquí al Gato nuevamente, recostado sobre la rama de un árbol!
— ¿Dijiste "lechón" o "pichón"?, le preguntó el Gato.
— Dije "lechón", aclaró Alicia. ¡Y a ver si dejas de estar apareciendo y desapareciendo tan de golpe, que mareas a cualquiera!
— ¡Vale!, dijo el Gato, y esta vez se desvaneció muy paulatinamente, empezando por la punta de la cola y terminando por la sonrisa, que permaneció flotando en el aire un rato después de haber desaparecido todo el resto.
"¡Bueno! Muchas veces he visto a un gato sin sonrisa", pensó Alicia, "pero ¡una sonrisa sin gato…! ¡Esto es lo más raro que he visto en toda mi vida!"».

La conversación que antecede se encuentra en Alicia en el país de las maravillas (1865), de Lewis Carroll y es uno de los diversos fragmentos donde aparece el denominado Gato de Cheshire.

La extrañeza de Alicia ante este Gato que no deja de aparecer y desaparecer sonriendo con una mueca es total, ya que ella «no sabía siquiera que los gatos pudieran sonreír». Sucede incluso que en algún momento el Gato «sonrió más y más». Cuando Alicia pregunta a la Duquesa: «¿Por qué sonríe su gato de esa manera?», la única aclaración que la Duquesa le ofrece es que «es un Gato de Cheshire» y «por eso sonríe». Al comentario de Alicia de que «no sabía que los gatos de Cheshire estuvieran siempre sonriendo », la Duquesa le hace notar que «todos pueden hacerlo y casi todos lo hacen».

Dado que nunca existió una raza específica de gatos de Cheshire, se ha investigado mucho para determinar su posible identidad y entre las explicaciones que se han ofrecido unas son más satisfactorias que otras.

BLASONES Y QUESOS
Una de las avanzadas hace referencia a la pésima calidad de las imágenes de leones sonrientes pintadas en los letreros de pubs y posadas de Cheshire —condado donde nació Carroll— que hacían pensar más en gatos que en auténticos leones. Asimismo, en su obra A Brief History of the Smile, Angus Trumble propone que podría tratarse de un vestigio de la cabeza de un lobo en el blasón de Hugo Lupus, el primer conde de
Chester, o acaso una corrupción del antiguo emblema de otra influyente familia de Cheshire que tenía un hombre montado a horcajadas sobre un león pero, al igual que con los citados letreros, la escasa habilidad de los pintores locales hacía que el león se confundiera con las formas de un gato rechoncho.

Por su parte, los historiadores del condado han apuntado que el verdadero origen se encuentra en los quesos de Cheshire moldeados en la forma de un gato, a veces con bigotes y otros motivos felinos incorporados con fines efectistas. El resto del gato se omitía en el queso y daba la impresión de que todo el gato excepto su sonrisa había desaparecido.

Lewis Carroll no aportó ningún dato sobre el origen del gato ni su sonrisa burlona —uno de sus símbolos más memorables, tal como apunta Alicia— pero la frase inglesa «sonreír como un gato de Cheshire» (así como las variantes locales «sonreír como un hurón» y «sonreír como un gato de Cheshire comiendo gravilla ») probablemente tuvo mucho que ver en la creación de su personaje.

Al parecer, se trataba de una expresión muy corriente en el periodo victoriano y durante la regencia del príncipe de Gales en Gran Bretaña (1811-1820) o del duque de Orleáns en Francia (1715-1723). La frase se había abreviado a partir de una más larga que decía «sonreír como un Caterling de Cheshire». Pues bien, este «Caterling» era un belicoso espadachín en tiempos de Ricardo III, protector de los Bosques Reales que alcanzó
gran fama por la malvada y sardónica sonrisa que esgrimía cuando liquidaba a algún cazador furtivo con su espada justiciera. Su apellido Caterling pronto empezó a ser recortado y dejado en «Cat» (recuérdese que «cat» en inglés significa «gato») y a todo aquel que adoptaba una sonrisa maligna se le decía que sonreía como un «Gato de Cheshire».

CABEZAS DE GATO
Además de las anteriores explicaciones sobre la fuente de inspiración utilizada por Lewis Carroll para su famoso gato, se han sugerido otras igualmente plausibles. El origen podría encontrarse en las llamadas «cabezas de gato» utilizadas como elemento decorativo en los arcos o tímpanos de las iglesias normandas y románicas. Aunque algunas de estas representaciones se parecen muy poco a la cabeza de un gato excepto en las orejas, se cree que las más primitivas se reprodujeron probablemente con la intención de representar verdaderos gatos.

Se ha citado como ejemplo de lo anterior las tallas con cabezas que supuestamente representan gatos en diversas parroquias desde la de Croft-on-Tess, en el noreste de Inglaterra donde el padre de Carroll había sido rector, hasta las cabezas de las arroquias de Cranleigh y Pot Shrigley (Surrey) donde Carroll viajaba frecuentemente cuando vivía en Guildford. También hay otra imagen —más alargada y completa— en el lado oeste de la torre de la iglesia de Grappenhall (Warrington), pero algunos expertos arguyen que se trata solamente de los rostros de demonios burlones, similares a otros muchos encontrados en iglesias medievales tardías. Las cabezas de la puerta sur de la iglesia de Iffley, cercana a Oxford, tienen un aire especialmente felino, pero también hay gárgolas leoninas esgrimiendo grotescas muecas en el lado norte de la iglesia de Daresbury, pueblo donde Lewis Carroll vivió de muchacho.

Fred Gettings ha sugerido que a un muchacho sensible como Carroll estas gárgolas leoninas podían haberle sugerido la idea de un gato que sonreía burlonamente. En la actualidad, hay una gran vidriera conmemorativa de Carroll en el extremo este de la parroquia de Daresbury que representa a los principales personajes del País de las Maravillas, donde el Gato de Cheshire ocupa un puesto destacado. No obstante, no acaban aquí las posibles fuentes de inspiración para tal personaje.

SIMBOLISMO ESOTÉRICO
Como Lewis Carroll tenía gran interés en el simbolismo, las matemáticas y los juegos de palabras, algunos investigadores han buscado posibles pistas aclaratorias sobre el gato y su siniestra mueca en las referencias esotéricas y jeroglíficos dentro del texto. No es fácil descubrirlas porque algunas de las numerosas referencias arcanas del texto y de las ilustraciones (dibujadas por John Tenniel para las planchas de madera según instrucciones muy precisas del propio Carroll) son muy sutiles, pero así y todo es posible descifrar en ocasiones un simbolismo oculto.

Lewis Carroll vivió sus primeros años en Cheshire y en ese periodo Cheshire era un Condado Palatino dominado por un conde palatino con privilegios reales. Ebenezer Brewer ha registrado una tradición según la cual los gatos de Cheshire se ríen continuamente porque la idea de un Condado Palatino es absurda. Una duquesa es la esposa o viuda de un duque y de este modo la Duquesa que Alicia se encuentra poseía un rango superior al de un conde palatino lo que justifica su desprecio del gato cuando Alicia pregunta sobre él. Recuérdese, además, que es la propia Duquesa quien informa a Alicia de que se trata de un «Gato de Cheshire».

Aunque la explicación avanzada anteriormente sobre los quesos de Cheshire moldeados en forma de mueca parece bastante convincente, no significa que no existan ciertos elementos arcanos o simbólicos en la historia.

En el análisis psicológico que Phyllis Greenacre ha hecho de Carroll señalaba que el tema del queso y el gato era de especial agrado para el escritor, «ya que provoca la fantasía de que el gato del queso podría comerse a la rata que se comiera el queso».

No aparece ninguna rata en el País de las Maravillas pero, en cambio, en el Gato de Cheshire podría verse con más claridad la gracia de tratarse de un símbolo lunar derivado de la mitología de la diosa Bastet con un rostro lunar que ríe en el creciente.

No es posible rebatir esta idea de que un gato que desaparece poco a poco recupera o muestra la antigua conexión entre el gato y la luna. El Gato de Cheshire aparece subido en la rama de un árbol contra el cielo, crece y mengua, aparece y desaparece dejando tras de sí un «creciente» de dientes evocador del creciente lunar. Tal interpretación permite explicar también por qué la Duquesa y Alicia discuten si será o no ventajoso acelerar el tiempo.

Para terminar, revisaremos el capítulo ocho donde reaparece la cabeza de nuestro Gato como si fuera una luna llena cerniéndose sobre el ilusorio mundo de naipes que tiene debajo de él mientras la Reina ordena «¡que le corten la cabeza!».

Cuando el verdugo que ha recibido tal orden argumenta con buena lógica que tan imposible era cortar una cabeza sin cuerpo como decapitar a un cuerpo sin cabeza, el Rey replica a su vez que todo aquello que tuviera cabeza podía ser decapitado y que se dejaran de decir tonterías. Alicia interviene diciendo: «Es el Gato de la Duquesa, de forma que mejor será preguntárselo a ella». Mientras el verdugo va a buscarla, la cabeza del Gato empieza de nuevo a desvanecerse y ya había desaparecido del todo cuando éste se personó con la Duquesa: «El Rey y el verdugo se pusieron a corretear por todas partes, buscándolo en vano, mientras el resto de la comitiva volvía a reanudar la partida».

El Gato de Cheshire no vuelve a reaparecer en la historia de Alicia, pero en la actualidad lo encontramos reproducido en numerosos lugares, ya que es uno de los personajes más inolvidables del País de las Maravillas.

LOS GATOS MÁS FELICES DEL REINO
Hay una teoría sobre el origen del Gato de Cheshire que algunos investigadores defienden como la más probable de todas las avanzadas. Se refiere a los gatos que vivían en el puerto de Chester, en el condado de Cheshire, famoso por sus productos lácteos y, en especial, por sus quesos.

Hasta finales de los años setenta hubo allí un monumento dedicado al Gato de Cheshire junto al río Dee donde mucho tiempo atrás había existido un almacén de quesos. Se decía que los gatos sentados en la dársena esperando a que las ratas y ratones abandonaran los barcos que transportaban los quesos de Cheshire camino de Londres eran los más felices del reino y por eso sonreían.

En la actualidad no debemos alimentar a nuestro gato con ratas o ratones porque sería una irresponsabilidad, pero una alimentación natural cómo la que ofrece NAKU es sin duda la mejor opción para que sean tan felices cómo lo eran antes.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (25)    No(2)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

Foro asociado a esta noticia:

  • El Gato de Cheshire

    Últimos comentarios de los lectores (4)

    531 | david arias - 23/05/2016 @ 14:04:45 (GMT+1)
    Gracias Por fin se de donde viene el Gato de cheshire!
    530 | Sri Devi - 22/05/2016 @ 22:01:21 (GMT+1)
    Interesantisimo
    522 | Andrés - 10/05/2016 @ 20:28:40 (GMT+1)
    Muy interesante!! Muchas gracias! La ultima teoría que habla sobre los gatos de Chester me parece la mas acertada :)
    519 | Lucía - 08/05/2016 @ 03:07:58 (GMT+1)
    Me encantó, muy interesante, muchas gracias!

  • Normas de uso

    Esta es la opinión de los internautas, no de ElMundodelGato.com

    No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

    La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

    Tu dirección de email no será publicada.

    Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.