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Sagrado de Birmania, el seductor de ojos azules

Sagrado de Birmania, el seductor de ojos azules

Texto: Beatriz Moragues Pérez

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:16h
El Sagrado de Birmania es una de las razas más hermosas que actualmente existen. Su suave pelaje, sus increíbles ojos azules y sus níveos guantes le convierten
en un gato inigualable e inolvidable, en un gato que inspira una absoluta devoción a quienes con él conviven.
En este artículo le conoceremos un poco más y nos dejaremos seducir por él, cosa que resulta, por otra parte, sumamente sencilla. Descubriremos también lo acertado de
la afirmación de Leonardo da Vinci, al decir: «Hasta el felino más pequeño es una obra
maestra».

ORIGEN DEL SAGRADO DE BIRMANIA
El origen de esta raza es incierto. Se barajan varias historias, así como leyendas sobre el
nacimiento de este bello felino doméstico. Veamos algunas…
Se dice que en el año 1920, el millonario americano Mr. Vanderbilt consiguió dos gatos birmanos, un macho y una hembra. El primero no soportó el viaje en barco y murió, mientras que la gata, cuyo nombre era «Sita», no tuvo ningún problema y posteriormente tuvo una camada en la turística ciudad francesa de Niza. «Poupée», una de las crías de «Sita», se rebeló con unas características ejemplares de esta raza, y se la llegó a exhibir en el año 1926 en una exposición felina.

Por otra parte, se relata que, en 1919, el diplomático francés Auguste Pavie y el mayor
Gordon Russell, reciben un obsequio de unos monjes de la etnia Khmer, dicho obsequio eran dos gatos. Y vuelve a repetirse la historia anterior, ya que se afirma que el gato perece en el viaje de vuelta a Francia con sus nuevos dueños, mientras que la hembra llega sana y salva, y al poco tiempo da a luz a sus crías.

Sin embargo, también existe una bonita leyenda que cuenta que antes de la aparición de Buda en este mundo, en el templo Lao-Tsun de Birmania, la Diosa Tsun-Kyang-Ksé era la encargada de guiar a las almas en su viaje al más allá. Esta Diosa, conocida también por sus ojos color zafiro, permitía a los monjes Kittah que al terminar su vida en este plano terrenal, su espíritu pudiera morar en un animal sagrado.

En el templo también vivían un centenar de gatos blancos como la misma nieve, que compartían el día a día con los monjes. Estos fastuosos felinos tenían un líder llamado Sinh, de ojos dorados como el cuerpo de la Diosa Tsun- Kyang-Ksé, que era el acompañante constante del monje más anciano del templo, Mun-Ha.

Una terrible noche de tormentas incesantes y oscuras, una banda de indeseables asaltó el templo, dando muerte al anciano monje Mun- Ha. El gato Sinh que fue testigo de aquella atrocidad, se posó de inmediato sobre la cabeza de su amigo y rogó a la Diosa Tsun- Kyang-Ksé que intercediera por él. Y un prodigio sobrenatural se llevó a cabo en el gato Sinh. De pronto, su pelaje níveo se transformó en dorado, y sus ojos brillaron con un azul celestial sólo comparable a la mirada de la Diosa Tsun-Kyang-Ksé, mientras sus patitas se tornaban blancas como el cabello de su anciano compañero.

El gato Sinh acompañó a su querido amigo Mun-Ha en los siete días que duró su velatorio, después falleció llevándose el alma de Mun-Ha a la otra vida y al encuentro con la Diosa Tsun-Kyang-Ksé. Una semana después, los monjes deciden que es hora de elegir a un compañero que ocupe el importante lugar del desaparecido Mun-Ha y mientras se encuentran congregados para tal evento, todos los gatos del templo, transformado su pelaje en dorado, sus ojos en azul zafiro y sus patas vestidas con guantes blancos, van acercándose al monje más joven, hasta cercarlo completamente. Ellos ya han elegido. Y a partir de ese momento, cuenta la leyenda, que a cada
Sagrado de Birmania que fallece le acompaña el espíritu de un monje, y ambos se dirigen a su nueva vida en el más allá.

CARACTERÍSTICAS
Esta raza corresponde al conjunto de razas felinas que llevan genes siameses, lo que se aprecia en las rastros más oscuros de su pelaje, que deben encontrarse en la máscara de su cara, en las orejas, en las patas y en la cola.

Esta característica, junto con los guantes blancos de sus pies, es lo que les proporciona su singularidad. Cuando nacen, los gatitos son totalmente blancos, y van adquiriendo las huellas distintivas del siamés a partir de los dos o tres meses de vida.

Es un gato de tamaño mediano a grande, las hembras son sensiblemente más pequeñas que los machos, de musculatura consistente y aspecto majestuoso. Sus patas son de longitud media, pero potentes y bien musculadas, con los pies redondeados y amplios. La cola es de tamaño medio y de pelaje copioso, siempre proporcionada con el resto del cuerpo.

Sus ojos son levemente ovalados, de un azul profundo, imposibles de olvidar una vez se fija la mirada en ellos, y deben estar bien separados entre sí. Las mejillas son un tanto redondeadas, las orejas pequeñas, con las puntas curvadas y bien separadas.

Su delicado y suave manto, es extenso en el cuerpo y más reducido en el rostro, pero donde destaca extraordinariamente es en la cola y en el cuello, dándole cierto aspecto de felino salvaje. El color del Sagrado de Birmania es beis dorado en el lomo, el abdomen y los pies blancos, éstos últimos se denominan guantes. Algunos de los colores reconocidos son: azul, lila, crema, chocolate…

CUIDADOS
La alimentación es sumamente importante para estos felinos, para que su hermoso pelaje se mantenga en buenas condiciones y para que él crezca y se desarrolle de forma saludable durante muchos años. Es pues importante ofrecerle una alimentación equilibrada, de gama alta y acorde con su edad. Pero no es conveniente que nuestro Sagrado de Birmania coma más de lo necesario, pues eso le llevaría a engordar y con el tiempo le haría más vulnerable a contraer determinadas enfermedades.

El juego es otro punto importante en esta raza, gustan de jugar con sus dueños e incluso pueden aprender a traer objetos al igual que un perro. El sentido lúdico de los gatos es
muy acusado, si hay más de un gato en la familia jugarán entre sí, buscándose y acompañándose continuamente. Si el minino está solo, es importante proporcionarle juguetes adecuados, aunque se puede entretener con cualquier cosa que ruede por el suelo o que llame su atención por algún motivo, y será más significativa la colaboración del dueño en esos juegos.

El cepillado es otro asunto a tener en cuenta en el Sagrado de Birmania. Su abundante manto requiere un cepillado periódico, a pesar de que no tiende a enredarse, y prácticamente a diario cuando esté en época de muda. Los gatos se acicalan continuamente, su lengua posee unas diminutas protuberancias de aspecto corvo que le ayudan a eliminar los pelos sobrantes y demás elementos superfluos.

También es conveniente proporcionarle malta para ayudarle a que los pelos que se trague inevitablemente no le perjudiquen.

CONVIVIR CON UN SAGRADO DE BIRMANIA
Convivir con el Sagrado de Birmania es siempre un privilegio, porque además de su inigualable belleza, nos encontramos con un gato simpático, inteligente, apacible, cariñoso, y que nos deleitará y nos hará sonreír con sus travesuras. No será extraño verle, guiado por su curiosidad, intentando descolgar el teléfono al oírlo sonar o abriendo puertas para inspeccionar lo que se esconde tras ellas.

A este felino le gusta mucho compartir su espacio con otros congéneres, y los buscará para que puedan, acicalarse mutuamente, para dormir y, cómo no, para jugar. Si su dueño le deja solo durante muchas horas, esta opción es la que le hará más feliz. Si se le acostumbra desde pequeño, también puede compartir su entorno con perros u otros animales domésticos. Se adapta perfectamente a vivir en un piso, pero si puede salir al exterior le encantará explorar el jardín o cualquier otro lugar al que tenga acceso.

Es un minino de maullido delicado, difícilmente molesta y, en ocasiones, tan sólo ronronea, especialmente cuando le acarician o se acurruca junto a otros gatos amigos.

El Sagrado de Birmania es un gato que goza de una excelente salud y conserva su magnífico carácter toda la vida, incluso seguirá teniendo ganas de jugar a pesar de los años. El paso a la vejez aparece de manera repentina, con periodos más largos de sueño y descanso, y un ritmo más pausado en todos sus actos.

Generalmente, los criadores del Sagrado de Birmania no ceden sus gatitos antes de los tres meses de edad, y siempre desparasitados y con las vacunas correspondientes colocadas. Incluso hay criadores que desean seguir manteniendo el contacto con sus pequeños felinos y, cómo no, con los nuevos dueños de éstos. Y es que este gato, sin duda, crea una sana adicción.

Y quisiera despedir este artículo con unos hermosos versos anónimos que dicen así:
«Cuando Dios creó al gato no siguió ninguna receta, pero sabía una cosa: tenía que ser dulce. Entonces puso miel… Hizo de él un equilibrista con la gracia de un artista. Los ojos grandes y curiosos los cogió de los niños juguetones ».
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